Sirope polifacético

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Ojo: Esto va de moras a montones. Pero vale la pena, ya que desde la antigüedad “Rubus”, gracias a su gran contenido de minerales y vitaminas, es conocida como gran aliada de la salud. Una de las formas más fáciles para disfrutar de ella durante todo el año es convertirla en sirope. Que encima es un jugo realmente polifacético que no sólo alivia la tos o ayuda a combatir dolores de garganta y carraspeos. También sirve como acompañante de helados, batidos y púdines, da un toque distinto a salsas de asados o carne de caza y es la base imprescindible de un buen licor de mora.

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Así que vale la pena invertir un poco de tiempo en la búsqueda de ese fruto silvestre que ahora mismo está en plena forma. Basta con salir a los campos y caminos de bosque, para dar con ellos y rellenar la cesta para llegar rápidamente a estos 3 kilos de mora que harán falta para sacarles un buen jugo. Allá va la receta: 

Ingredientes: 
3 kg de moras
1,5 l de agua
unos 2,5 kg de azúcar

Lavar bien las moras, ponerlas en un cazo suficientemente grande, machacarlas bien y añadir 1,5 litros de agua. Poner a ebullición y dejar hervir unos 15 minutos. Pasar el jugo con la ayuda de un trapo limpio a otro recipiente y volver a poner a hervir. Esta vez añadir la misma cantidad de azúcar – o sea, por ejemplo por 2,5 litros de jugo unos 2,5 kilos de azúcar – y dejar hervir otros 15 minutos. Quitar la espuma y enfrascar en botes bien limpios y esterilizados. Y ya puede venir el invierno :-).

La flor fantástica

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Al final de este discurso habrá mermelada. Prometido. Pero antes es difícil no hablar de uno de sus ingredientes, de una de las flores más versátiles y sorprendentes: la flor de lavanda. En estos meses, no sólo nos alegra la vista en forma de pequeños arbustos con tallos finos y bellas flores azul violeta. No sólo perfuma el ambiente de forma generosa sosegando a cualquiera con su aroma. La lavanda también es un multitalento innato.

Es la esencia base de muchos perfumes, aromatiza armarios y de paso ahuyenta la polilla, sirve como insecticida ecológico y alivia las picaduras. La abadesa, profetisa y médica  Hildegarda de Bingen (1098-1179) además la aconsejaba contra los piojos. La lavanda es conocida como una planta del alma que fomenta las ganas de vivir cosas nuevas, que aclara los pensamientos, tranquiliza y calma los nervios. En la aromaterapia sirve como remedio contra el estrés, la migraña y el insomnio. En efecto, unas gotitas de lavanda en la almohada inducen al sueño desde hace milenios. Si, según otra creencia popular, unas flores entre las sábanas realmente sirven para que parejas no discutan…, habrá que probarlo. 

Bañarse con aroma de lavanda quita el cansancio, los nervios y las agujetas. Aceite con lavanda por su parte ayuda en la cura de pequeñas heridas, golpes e infecciones.

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Con tantas bondades sólo cabe esperar que la mística de Bingen se equivocara en otro de los efectos de esta planta aromática: Ella la llamó también “Hierba de la Virgen” ya que según ella ahuyentaba pensamientos impuros y era antiafrodisíaca. Que, por otra parte, no explicaría su éxito en los perfumes…

Bueno, también las profetisas erraban, así que probemos las flores de lavanda como condimento para una deliciosa mermelada de albaricoque.

Los ingredientes:
1 kg de albaricoques
5 cucharaditas de flores de lavanda (ecológicas y recolectadas por la mañana cuando retienen mejor el aroma)
700 g de azúcar
un poquito de zumo de limón

Preparamos los albaricoques en la noche anterior. Los lavamos, pelamos y cortamos finamente. Mezclamos la fruta con el azúcar y la dejamos macerar unas 12 horas en el frigorífico. 

Se añade el azúcar y el zumo de limón y se pone a hervir. Dejar hervir unos 20 minutos, dando vueltas de vez en cuando. Como último añadir las flores de lavanda y poner la mermelada rápidamente en botes bien esterilizados. 

Las recetas de la abuela

naranja_casa rural shariquaCuando alguna receta hace honor a las sabidurías culinarias de la abuela, enseguida retrocedemos un siglo imaginando una cocina calentada con leña y grandes cazuelas cuyo contenido se movía con paciencia, a veces durante horas, para conseguir esos sabores tan ricos y únicos. Es la famosa cocina “a fuego lento” que parece haberse quedado con las abuelas, porque, claro, en aquel entonces ellas aún tenían tiempo para… Y habría que preguntarse, ¿seguro que lo tenían? En tiempos sin cocinas modernas, sin lavavajilla, ni lavadora, ni congelador, ni grandes frigoríficos, en tiempos sin coche, ni teléfono, ni mensajero, ni recetas por internet…

Así que, puede que hurgando un poco se encuentre ese tiempo perdido para hacer alguna receta “a la abuela”. Como nuestra Mermelada de Naranja. Como en todas esas recetas con ingredientes bien medidos y experiencias invaluables, el resultado es… para comérselo.

Los ingredientes: 

1 kg de naranja ecológica
1 kg de azúcar
agua
paciencia

Hay que lavar las naranjas bajo agua caliente, secarlas bien y trocearlas. Se pasan por la batidora para que la piel quede reducida a trocitos según gusto. Se puede dejar a trocitos grandes tipo tropezones o casi como puré. Acto seguido hay que añadir 2 litros de agua, taparlo y dejar en un lugar fresco durante 24 horas. 

Al día siguiente se pone a hervir y se deja cocinar a fuego lento, lento durante aproximádamente  una hora y media. Y otra vez a tapar y a descansar otras 24 horas. 

Cómo último se añade un kilo de azúcar y se pone a hervir de nuevo. Dejarlo a fuego lento durante unos 90 minutos hasta que empieza a espesar un poquito. Moverlo de vez en cuando para que no se queme.

Meterlo en botes bien esterilizados, ponerlos boca abajo durante 5 minutos y listo. Mermelada de Naranja a la Abuela que viene con un regalito gratis: Se te habrá llenado toda la casa de un aroma irresistible a naranja y azahar… 

Cerezas con riesgo

cereza1_casa rural shariquaNo sólo se están acabando las cerezas, sino también las ideas qué hacer con ellas. Así que nos hemos lanzado a una nueva receta sin saber si dentro de dos meses volveríamos a hacerlo: Cerezas en Vinagre. Lo que después de una maceración de 8 semanas debería salir, son cerezas aromatizadas que, según receta, acompañan a la perfección a carnes fuertes, por ejemplo carne de caza. ¿Te arriesgas y nos acompañas en el experimento? Aquí van los ingredientes: 

500 g de cerezas
600 ml de vinagre de manzana
100 g de azúcar moreno
2 clavos
1 canela en rama
1/4 cucharita de nuez moscada rallada

Lavar las cerezas (con hueso), dejar secar y ponerlas en 2 botes de cristal. 

Poner el resto de los ingredientes en una cazuela, llevar a ebullición y dejar hervir unos 3 minutos.  Dejar enfriar. 

Cubrir las cerezas con el vinagre aromatizado, cerrar los botes y guardar en un lugar oscuro y fresco para que macere bien. 

Si el experimento es comestible… lo sabremos dentro de 2 meses ;-).

Mermelada de Rosas

rosa3_casa rural shariquaEs una de las mermeladas que más cuesta. No por el tiempo de preparación, ni por los costes de los ingredientes. No. Es que duele en el alma cortar nuestras rosas justo cuando están en su mejor momento. Así que para que sea algo más llevadero, conviene elegir un día cuando el cielo se pone gris, el viento levanta y se puede prever que con una meteorología tan adversa las flores de todas formas sufrirían y se echarían a perder…

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Para hacer esta mermelada de pétalos de rosa hay varias formas y distintos gustos, una condición, sin embargo, le es común a todas las recetas: Se deben elegir rosas olorosas (de esas que te quitan el sentido) y además ¡deben ser totalmente ecológicas, o sea, que no hayan visto nada químico en su vida!

Se necesitan los siguientes ingredientes:

– los pétalos de unas 10 – 15 rosas grandes
– 700 g de azúcar
– zumo de limón
opcional:
– 200 g de frambuesa
– vainilla en rama
– vino rosado o tinto

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Y ahora, manos a las diferentes formas de prepararla: Por ejemplo, la clásica: 

Lavar los pétalos – mejor sumergirlos rápidamente una o dos veces en agua y dejar secar un poco – y quitarles la parte blanquecina. Ponerlos en 800 ml de agua y calentar. Cuando rompa a hervir, quitarlos del fuego y dejar enfriar. Colar el agua-rosa y poner a hervir de nuevo. Esta vez con el azúcar y un buen chorrito de limón. Si gusta, se puede añadir vainilla en rama. Se deja hervir unos 20 minutos y a rellenar botes bien esterilizados con la mermelada. Ponerlos boca abajo unos 5 minutos y guardar en un lugar seco y oscuro. 

Primera alternativa: En vez de sólo agua, también se puede sustituir 250 ml por vino rosado o tinto. 

Segunda alternativa: Añadir frambuesa – hhhmmm. Huele que seduce.

Tercera alternativa: Esta vez se machacan los pétalos añadiendo poco a poco la mitad del azúcar. Se pone a hervir con el agua, el chorrito de limón y el resto del azúcar durante unos 20 minutos. También aquí viene bien el toque de vainilla. 

PD: Para que espese mejor, podéis añadir unas pieles de manzana que contienen mucha pectina. Al final de la cocción se quitan. 

Licor de Castaña

Son uno de los más populares símbolos del otoño y no hace falta sacar las castañas del fuego para disfrutar de ellas. Se pueden comer crudas, hervidas e incluso sirven para hacer figuritas de animales, hombres, plantas… Y como es un fruto que no sólo alimenta sino despierta la fantasía, no es de extrañar que el hombre tardara muy poco en darse cuenta que vale la pena conservarlo. Así que por ejemplo hay muchas recetas de sirope de castaña, puré, mermelada… Nosotros, sin embargo, esta vez probamos con el Licor de Castaña.

Hasta dentro de tres meses no podremos deciros qué tal ha ido, así que si queréis arriesgaros a seguir nuestros pasos sin garantía de exito, aquí va la receta:

Ingredientes:

120 g de castañas
150 g de azúcar moreno
1 anís estrellado
2 cucharaditas de cacao puro
0,7 l de vodka
80 ml de agua

Para poder pelar las castañas, colocarlas durante unos 15-20 minutos a 200 grados en el horno. Para que no exploten, hace falta hacerles un corte en forma de cruz en la parte superior.
Mientras se calienta el azúcar, el agua y el anís estrellado hasta que empiece a caramelizar. Se añaden las castañas picadas y el cacao y se deja cocer unos 2 minutos más. Añadir un poco de vodka y dejar enfriar un poco. Ponerlo en un recipiente bien esterilizado y añadir el resto del vodka. Cerrar y dejar reposar durante 14 días. Mover cada día un poquito. Filtrar, poner en una botella y dejar reposar otros tres meses más.

El lado dulce

Ya que estos días mis compatriotas mandones (“la mandona”) no están haciéndose querer demasiado, aquí va el intento de mostraros el lado dulce de los alemanes – y es que lo tenemos 😉 Os presentamos Muffins de Navidad hechos con dos ingredientes que en estas fechas no pueden faltar en tierra de teutones: “Glühwein” – vino tinto especiado que se bebe caliente – y Spekulatius – una sabrosa galleta navideña originariamente de los Países Bajos y Bélgica. Esto y muchas cosas más…

Los ingredientes:

120 g de Spekulatius
250 g de harina
3 cucharaditas de levadura en polvo
1 cuchara de cacao
1 cucharadita bien llena de canela
1 pizca de clavo en polvo
250 g de mantequilla
125 g azúcar
1 paquete de vainilla azucarada
4 huevos
2,5 cucharadas de ron
125 ml de Glühwein
lágrimas de chocolate

Aplastar bien las Spekulatius y calentar lentamente la mantequilla. Mezclar la harina, la levadura, el cacao, las Spekulatius y las especias en un bol.

En otro recipiente mezclar la mantequilla derretida, el azúcar, la vainilla azucarada, los huevos, el ron y el vino “Glühwein” y batir hasta que esté espumoso. Añadir la mezcla de harina-spekulatius y mover bien. La masa quedará bastante líquida.

Meter en moldes de muffins, decorar con unas lágrimas de chocolate y meter durante unos 20-25 minutos al horno, previamente calentado a 180 grados (aire circulante). Hmmm, ¡cómo huele ya!

Licor de Navidad

Huele a canela, vainilla y a navidad, sabe a fiesta y además calienta – por si este otoño/invierno algún día decide ponerse serio. Os presentamos un licor de navidad con un “relleno” que seduce a cualquiera. Si queréis hacerlo, no dejéis pasar mucho tiempo porque necesita unas 4- 6 semanas de reposo.

Los ingredientes:
270 g de frutos secos según preferencias (higos, dátiles, ciruelas, orejones, pasas, aros de manzana seca)
1/2 rama de canela y de vainilla
3 clavos
3 granos de pimienta negra
1 pizca de cardamomo
1 cucharadita de miel
125 g de azúcar candi marrón
1 botella de brandy (o,7l)

Primero dejáis macerar los frutos secos durante todo un día con la mitad del brandy. Luego añadís el resto de los ingredientes y del brandy, cerráis bien la botella o el recipiente y lo dejáis reposar en un lugar frío y oscuro durante 4 semanas. 

Hay que filtrarlo y dejar reposar unas 2 semanas más. Se pueden dejar los frutos dentro o servirlos aparte. Ojito, estarán bastante “borrachos”.

Chutney de Persimon

Si buscáis un chutney para acompañar carne o una fondue, aquí tenéis el chutney de persimon. Fácil, rápido y sabrosón.

Los ingredientes:

6 kakis persimon
2 granadas
300 g de ciruela seca
1 guindilla fresca
125 ml de vinagre de vino blanco
100 ml de vodka
80 ml de zumo de uva
100 g de azúcar
1/2 cucharadita de cardamomo
1 pizca de nuez moscada

Hay que pelar los persimon y trocearlos. Quitar los granos de las granadas. Dejar las ciruelas a remojo en un poco de vodka (¡no tirarlo luego!) y cortarlas a daditos también. Quitar las semillas de la guindilla y cortarla en tiras muy finas. Meter todo en un cazo y añadir los líquidos (¡incluido el vodka!), el azúcar y la especia.

Poner a hervir a fuego lento y dejar cocer unos 45 minutos y remover regularmente.
Listo para meter en botes bien esterilizados y a disfrutarlo.

Vinagre de madroños

Para este vinagre necesitáis unas 3 semanas de paciencia y los siguientes ingredientes:

1 puñado de madroños (pueden estar amarillentos aún, ya que siguen madurando)
5 hojas pequeñas de laurel
1 l de vinagre de vino blanco

Lavar las hojas de laurel y los madroños con mucho cuidado y secarlos. Meterlos en una botella, añadir el vinagre y cerrar bien. Dejar en un lugar frío y oscuro como mínimo durante 3 semanas antes de probar. Si todo sale bien, será un vinagre ideal para elaborar vinagretas.