Cucurbita Coco

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Lo confieso. Es mi verdura preferida. La quiero desde el momento en que el plantón se abre paso y se casa rural shariquaasoma al mundo aún con la semilla puesta como sombrero. Una vez trasplantada en la huerta, ya no hay quien la frene. La calabaza se abre camino, cruza medio bancal, sube a árboles y se enreda con sus vecinos. Cada mañana sus flores de un amarillo brillante compiten con el azul del cielo y alegran la vista a cualquiera. Cuando finalmente empiezan a crecer los frutos, cada día es una vivencia. No sólo por la rapidez con que estos representantes de “cucurbita” casa rural shariquaparecen duplicar su volumen por momentos. También la gran variedad de colores, formas y detalles que sacan a la luz, te deja asombrado.

Y parece mentira que con todas estas cualidades haya sido la gran olvidada durante tanto tiempo. Hace casa rural shariquatan sólo unos años “cucurbita” reconquistó su merecido sitio en la gastronomía. Desde entonces vive un renacimiento sin precedentes, no sólo es requerida en forma de sopa, guiso, gratinado, pastel, pudin o soufflé en los hogares sino también hasta en restaurantes “estrellas”. Es una “todoterreno” que permite múltiples preparaciones. Y es una verdura con aguante. Calabazas enteras pueden conservarse durante meses, una vez abiertas se pueden guardar muchos días en la nevera o -sabiendo que algunas de ellas son auténticas pesos pesados- congelarlas hasta posterior uso.

Y no sólo en la cocina es una verdura que inspira. A parte del conocido favor que presta para convertirse en una iluminada bola del terror para Halloween o lo bien que queda como deco otoñal, también pica a los propios agricultores. Buscan el nuevo récord de la calabaza más grande del mundo, un concurso cada año muy disputado y que actualmente se sostiene en el máximo de 1054.01 kg. Un ejemplar gigante que desde luego no serviría para competir en otro de los concursos-cucurbita: el lanzamiento de calabazas. Un evento estadounidense durante el cual los lanzadores se ayudan de catapultas hechas a mano -algunas de ellas más bien verdaderos cañones- que han permitido un “disparo” de 1324,8 metros…

Pero antes de llegar a estos extremos, ¿qué tal con una mermelada de calabaza con coco? Aquí vienen los ingredientes para esta tentación dulce y cremosa:casa rural shariqua

– 1 kg de calabaza
– 1 bote de leche de coco
– unas gotas de zumo de limón
– 200 g de coco rallado
– 700 g de azúcar

Se pela la calabaza cortándola en trozos pequeños. Meterlos junto con la leche de coco en un cazo y poner a calentar. Mover frecuentemente para que no se pegue y dejar hervir lentamente hasta que la calabaza esté blanda. Pasar por el triturador y añadir el zumo de limón y el azúcar. Volver a calentar y dejar hervir unos 10-15 minutos. Al final añadir el coco rallado previamente tostado un minuto en una sartén sin aceite. Poner la mermelada en botes bien esterilizados, dejar reposar boqui abajo unos 10 minutos y listo.

 

Albahaca “meets” chocolate

Cuando el verano se hace eterno, los inconvenientes no tardan en llegar. Uno, aunque de los menores, es que nuestro “arbustillo” de albahaca no deje de crecer… y se nos acaben la ideas qué hacer con tanto “Ocimum basilicum”. Ha dado su toque particular a muchas salsas y ensaladas, se ha convertido en pesto, ya está ocupando un terreno notable en el congelador y -cómo no- ha ayudado a ahuyentar a más de un mosquito.

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Y ahora se estrena como acompañante ideal para momentos dulces. Hemos hecho chocolate con albahaca – una forma fácil y rápida de darle un nuevo aroma a dos productos bien conocidos. Sólo se necesita chocolate blanco, un poquito de mantequilla, un buen puñado de hojas de albahaca y una hora de paciencia. albahaca2_casa rural shariqua

La elaboración es simple: Meter los trocitos de chocolate y la mantequilla en un bol y derretirlo al baño maría. Añadir la albahaca picada y extender rápidamente sobre un plato revestido con papel de cocina.

Meter al frigorífico y unos 45 minutos más tarde ya se puede disfrutar de un chocolate con sabor mediterráneo.

 

Mermelada “slow”

ciruela1_casa rural shariquaCada abuela “mermeladera” tenía la suya. Sin embargo, a todas esas recetas de “mermelada de ciruela a la antigua” nunca les faltaba un ingrediente muy especial: tiempo, amor y paciencia.

Sólo así era posible que con tan pocos ingredientes se preparara un producto con un sabor tan especial y apreciado. Es una auténtica mermelada “slow”, de textura suave y con un toque ácido y muy aromático. ¿Te atreves? Sólo te hacen falta un par de productos, un horno y unas tres horas de dedicación.

Aquí vienen los ingredientes:
– 3 kg de ciruela muy madura (mejor las de fruto de forma alargada, color oscuro y carozo fácilmente separable de la pulpa)
– 750 g de azúcar
– 1 buena pizca de clavo molido
– 3 ramas de canela
– ron

Precalentar el horno a 175 grados.

Primero se lavan y se deshuesan las ciruelas (¡guardar unos 12 huesos!). Cortarlas por la mitad y ponerlas en una cazuela (apta para horno) a calentar. Cocer unos 10 minutos para que estén algo más blandas y triturarlas un poquito.

Añadir 200 g de azúcar, el clavo y la canela, los huesos de ciruela, mover bien y meter la cazuela en el horno. Dejar 30 minutos sin mover.

Añadir otros 200 g de azúcar, mover una vez y dejar otra media hora sin mover en el horno.

Añadir el resto del azúcar, mover una vez y de vuelta al horno. Esta vez 60 minutos y sin mover.

Ya sólo falta quitar la canela y los huesos, echarle un buen chorro de ron, mezclarlo bien y meter la mermelada en botes bien esterilizados.

Probando, probando

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Es lo que tienen. Si no eres familia numerosa, no preparas un picnic con amigos o una fiesta familiar, los frutos de las “cucurbitáceas” suelen ser demasiado grandes. Por ejemplo, la calabaza, pero también sandía o melón. Y ya estás buscando recetas. O experimentando. Como nosotros el otro día con unos restos de melón. Y ahí está, nuestra “Mermelada de Melón con Menta y un Toque de Blue Curaçao”.

Los ingredientes:
1 kg de melón
600 g de azúcar
15 g de pectina
un puñado de hojas de menta
1 copita de Blue Curaçao

Se corta el melón en trocitos y se deja macerar con 100 g de azúcar durante toda una noche (mejor en el frigorífico). Se pone a hervir y se añade el resto del azúcar mezclado con la pectina. Dejar hervir unos 5 minutos. Añadir las hojas de menta finamente picadas y al final un buen chorrito de Curaçao. Meter la mermelada en botes bien esterilizados y dejar boca abajo unos 5 minutos. Qué color más chulo, ¿verdad?

 

Mermelada angelical

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Cierto que casi sólo la conocemos y comemos como relleno de pastelitos, cocas y tartas. Pero la calabaza confitera, conocida mundialmente por un sinfín de nombres como cidra, cayote, chiverre, auyama, zapallo, sambo, bolo, tzilicayotli o simplemente calabaza blanca no sólo sirve para elaborar el tan apreciado cabello de ángel. Así que hoy usamos “Cucurbita ficifolia” para hacer una mermelada dulce con un toque personal. 

Avisamos: Esa gran calabaza tipo globo con su piel lisa color verde-blanquecina es dura de pelar. Hay quienes aconsejan dejarla caer al suelo para que se abra y poder llegar así a su pulpa. La carne blanca y dulce está llena de semillas oscuras que pueden servir para próximas plantaciones o para tostar y comérselas enseguida ;-). 

Los ingredientes:

1,5 kg de pulpa (equivalente a una calabaza de unos 3-4 kilos)
700 g de azúcar
150 ml zumo de naranja
a elegir según gusto: canela, piel rallada de limón o naranja, anís estrellado, ron, licor de naranja

Después de haber separado la pulpa fibrosa de las semillas, metemos la carne de la calabaza en un cazo, añadimos 100 ml de agua y la ponemos a hervir. Hay que moverla con bastante frecuencia y dejar hervir a fuego lento unos 45 minutos. Dejar enfriar totalmente, añadir el azúcar y dejar reposar durante un día. 

Al día siguiente la ponemos a hervir de nuevo, añadiendo según gusto los arriba mencionados ingredientes (la copita de ron o licor de naranja iría al final) y 150 ml de zumo de naranja. Dejar hervir unos 20 minutos sin dejar de remover para que no se queme. Poner en botes bien esterilizados y dejar reposar unos 2 meses. Esta mermelada de un rubio dorado es igual de genial para empezar el día con un buen desayuno como para acompañar cualquier tipo de queso. 

PD: Olvidamos mencionar otro nombre que se le da a esa calabaza: Calabaza de Hoja de Higuera. Y es que su segundo nombre en latín “ficifolia” se lo ha ganado gracias a sus grandes hojas parecidas a las de la higuera. 

Dulces recuerdos

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¿Tú también aún te encuentras con restos dulces de las fiestas pasadas por cualquier parte de la despensa? Medias tablas de chocolate, turrón, galletas… que ya no apetecen, que ya no caben, que ya no… Pues, hoy proponemos usarlas para fabricar un único dulce que seguro vuelve a despertar las ganas de un bocado seductor.

Aquí van los ingredientes: 

1 clara de huevo
200 g de almendras sin pelar
1 cucharadita de canela
1 pizca de cayena
1/2 cucharadita de sal

350 g de chocolate (mejor del negra, pero valen todos)
150 ml de nata
100 g de mantequilla blanda
100 g de naranja confitada
175 g de galletas (amaretti, de almendras, de nueces…)
Además:
aceite para el molde, papel para horno y film transparente

Primero hay que preparar las almendras. Batir la clara a punto de nieve y meter las almendras, la canela, la cayena y la sal. Mezclar bien y poner en una bandeja provista de papel para horno. Dejar tostarse en el horno precalentado a 200 grados de 15 a 20 minutos. Dejar enfriar en la bandeja. 

Seguimos con la masa de chocolate. Fundir el chocolate en baño maría. Calentar la nata y mezclar con el chocolate líquido. Dejar enfriar. Batir la mantequilla con batidora hasta que esté cremosa y blanca. Mezclar con el chocolate. 

Picar bien la naranja confitada. Trocear las galletas. Mezclar todo con las almendras y la masa de chocolate. Untar un molde (30 cm) ligeramente con aceite y forrarlo con film transparente. Meter la masa de chocolate, tapar con film transparente y dejar enfriar como mínimo durante 6 horas en el frigorífico, mejor toda una noche.

¿Qué? ¿Ya cabe otro bocado dulce?

 

Dulzura divina

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Tiene su magia. Mientras el resto de la naturaleza está preparando su hibernación o se esfuerza en mantener sus últimas hojas otoñales, muchos caquis aún lucen un impresionante traje de colores. Y no sólo eso. En mitad de un paisaje ya invernal incluso nos encontramos árboles llenos de frutas. Eso sí, si aún llevan caquis suelen haberse quedado sin hojas lo que les otorga un aspecto aún más divino y hace comprender porque este árbol se llama Diospyros kaki. Y es que Diospyros no dice otra cosa que “Fruto de dioses” o “Manjar de dioses”. 

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Así que hay que aprovechar y pensar en otro destino para estos frutos tan dulces. Como una “Mermelada de Caqui y Ciruela con Especias”. Aquí van los ingredientes: 

700 g de caquí 
300 g de ciruela
700 g de azúcar
2 ó 3 anís estrellado
1 barra de canela
1 copita de Oporto
unas cuantas nueces
una pizca de cardamomo

Se pelan los caquis y se tritura la carne. Las ciruelas, bien lavadas, se cortan en trocitos pequeños. Metemos la fruta en una cazuela, se añade el azúcar, las nueces picadas, las especias y se pone a calentar. Debe hervir unos 10 minutos sin dejar de mover. Al final se añade el Oporto, se quita la canela y el anís y se mete en botes bien esterilizados. Sabe a Navidad… 

Mora de invierno

licor_casa rural shariqualicor de mora_casa rural shariqua¿Te acuerdas del zumo de mora que hicimos? Si no lo has gastado para “calentar” tu helado de vainilla o para calmar el primera resfriado invernal, hoy toca hacer Licor de Moras. Y como siempre: Hacerlo no va a costar más de un par de minutos, esperar hasta que esté bien macerado exige paciencia: Dentro de 4 ó  6 semanas podrá calentar y endulzar las noches de navidad. 

Ingredientes:
0,5 l de zumo de mora
0,5 l de brandy 
200 g de azúcar
20 g de azúcar avainillado

Se mezcla el zumo de mora con los dos azúcares y se calienta hasta que rompa a hervir. Se deja enfriar y se mezcla con el brandy. Ya está. Ahora toca paciencia. 

Mermelada para atrevidos


mermelada1_casa rural shariquaComo cambian las cosas. Hace tan sólo un par de siglos, nuestros antepasados admiraban los tomates como meras plantas ornamentales con bonitas bolas rojas y en la vida hubieran dado un mordisco a una de ellas. Con razón. Probablemente habían probado los frutos en estado aún inmaduros, o sea verdes, y con ello se habían tragado un buen susto. Es desde entonces que los tomates verdes tienen mala fama, son considerados venenosos – y en parte lo son.

Contienen solanina, un alcaloide con sabor amargo y posibles consecuencias aún más amargas: La barriga empieza a doler, el intestino sufre y en la cabeza parece haberse instalado un martillo. Hasta la vista se puede nublar después de haber probado de ese veneno natural, que encima es resistente al calor y ni siquiera una buena cocción puede acabar con el. Pero calma. Para envenenarse habría que tomar bastantes tomates verdes, ya que en 100 gramos se calculan unos 32 miligramos de solanina. El peligro de muerte ronda alrededor de los 400 miligramos. No obstante, para no correr riesgos innecesarios se recomienda no comerse más de 100 gramos de tomate verde al día. 

Bien. Visto que uno o dos tomates verdes no enturbian la felicidad, también se entiende el auge que tuvo el inmaduro solanacéo en los últimos años y especialmente gracias a una película divina sobre amistad, emancipación y racismo. Titulada -por una preferencia culinaria- “Tomates verdes fritos” (1991) no sólo fue un exitazo varias veces premiado sino también la reparación de la mala reputación del tomate verde en Europa. Y empezaron a salir recetas como la que hemos elegido hoy para aprovechar nuestras últimas cosechas del “pomum amoris”: Mermelada de Tomate Verde. ¿Te atreves?

Ingredientes: mermelada_casa rural shariqua
1 kg de tomates verdes
1 kg de azúcar
1 vaina de vainilla
1 pizca de jengibre en polvo
1 cucharadita de piel rallada de limón y naranja (¡ecológicas!)

Primero hay que pelar los tomates y triturarlos un poquito. Se meten,  con todos los demás ingredientes, en una olla y se calienta sin dejar de mover. Dejar hervir unos 20 minutos y hacer la prueba si ya ha espesado bastante: Dejar caer unas gotas en un plato recién sacado del congelador. Si las gotas no corren, ya está la mermelada lista para meter en botes bien esterilizados. 

Y ojo: Aunque esté buena, recordad que no conviene comerse todo un bote de golpe ;-).

Muffins de Higo

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Grandes, brillantes, irresistibles. Estos días los higos parecen pedir nuevas recetas, invitan a probar nuevas mermeladas, pasteles, ensaladas. Nosotros hemos decidido darles una envoltura de pasta y el resultado son unos dulces muffins con un toque de ron. Una receta simple, rápida y – después de un paseo de cosecha por el campo – casi gratis ;-).

casa rural shariquaLos ingredientes: 
225 g harina
2 cucharaditas de levadura
160 g de azúcar moreno
285 ml de bebida fermentada de suero de leche (o como sustituto una mezcla de yogur y leche)
85 g de mantequilla
1 huevo
300 g de higo
unas gotas de aroma de ron

Primero hay que derretir la mantequilla y dejar que se enfríe. Mientras se mezclan la harina, la levadura y el azúcar. Cuando la mantequilla esté fría, mezclarla con la bebida de suero de leche y el huevo. Verterlo sobre la harina y mezclarlo. Añadir los higos cortados en trocitos y unas gotas de aroma de ron. Rellenar los moldes de muffins y dejar unos 25 minutos en el horno precalentado a 180 grados. Antes de servir espolvorear con un azúcar glasé.