Huele a fiesta, a feria y a animales, a miel, torrijas y paella, en fin, huele que alimenta y abre las ganas de pasar una horas agradables, tomarse un baño de masas o recordar viejos tiempos: Barracas celebra su “IX. Feria agrícola, ganadera, de caza y tiempo libre” que durante este fin de semana del 14 y 15 de junio convertirá a ese pequeño pueblo en un hervidero de todo tipo de gente con un denominador común: el amor al campo.
Habrá exposición de animales varios entre los cuales no faltarán ni impresionantes toros, ni inquietos podencos, ni dulces ovejitas, ni fieros jabalíes (aunque duerman la siesta), habrá puestos con productos típicos de la región, demostraciones de tiro y arrastre, de aves rapaces o de caza en directo.
Tampoco faltarán los variopintos Seat 600 -un encuentro de nostálgicos fieles a la feria desde hace años- o las motos antiguas. Y desde luego habrá degustaciones de platos típicos en los bares y restaurantes del pueblo y la tradicional comida popular del domingo a mediodía. ¿Te animas?
Aunque no hayas puesto ni un sólo pie en la calle, difícilmente se te habrá escapado un impactante fenómeno meteorológico: Es junio y suben las temperaturas. Sí, así es. No bromeo. Y así lo recogen todos los telediarios, informan largo y más o menos entendido sobre la relación “inminente verano-calor” y sólo gracias a que los Borbones ocupan la mayoría de los titulares nos ahorramos más trivialidades al estilo de “ya empieza el calor pero el mar aún está frío”… Pero bien, evidentemente nos preguntamos otra cosa: ¿Y la caminata prevista para este mes, aun se podrá hacer? Porque ya se sabe, a medida que sube el mercurio bajan las ganas de conquistar grandes cimas.
La solución está en los valles de nuestros ríos y riachuelos como el Palancia, el Mijares o el Maimona, en agradables paseos-caminatas acompañados del suave sonido del agua, en la relajante imagen de pantanos como el Regajo en Jérica o el Embalse de Arenós en Puebla de Arenosa, en apetecibles pozas para un baño de lo más natural y en fuentes con aguas saludables. Basta con un par de imágenes para no poder resistirse…
Por 15ª vez en Viver se celebra un evento especialmente saludable: Este fin de semana la Feria del Aceite invita a conocer el oro líquido del Alto Palancia, a degustar platos elaborados con el aceite virgen extra de la localidad, interesarse por los efectos positivos de este alimento y sorprenderse de la multitud de formas cómo emplearlo. Es una feria entretenida, familiar y en un ambiente especial con telón de fondo el bonito parque La Floresta.
A lo largo de los dos días de feria se podrán visitar los puestos con productos a base de aceite, con alimentos regionales y artilugios acorde al evento como una máquina para hacer ajoaceite, morteros, mazas… La “máquina milagro” sin embargo no le podrá hacer competencia a Vicente Monleón, el maestro (extraoficial) del ajoaceite del Alto Palancia. Como todos los años será el encargado de elaborar litros y litros de esa salsa legendaria que luego se ofrecerá en crujientes rebanadas de pan al público.
También habrá música – el sábado, 31 de mayo, “Noche de Rondas”, el domingo “Sevillanas” -, una demostración de cocina (con aceite de oliva ;-)), una visita guiada al pueblo y a la cooperativa, un concurso de lanzamiento de hueso de oliva… En resumen: Pequeños eventos que invitan a acercarse, conocer el pueblo, tomarse una tapa y pasárselo bien.
PD: Para todos aquellos que dudan en aprovisionarse del buen aceite de nuestra zona, no nos podemos resistir en abusar de la “Wikipedia” que habla de la variedad de aceituna de la que disfruta el Alto Palancia: “La serrana, variedad del Alto Palancia y del Alto Mijares en las estribaciones de la Sierra de Espadán en el interior de la provincia de Castellón da uno de los mejores aceites extra vírgenes españoles actualmente premiados en certámenes internacionales, y nacionales, su color es dorado verdoso, con un gran cuerpo, y sabor muy afrutado.”
Ya está en marcha una maravillosa transformación que convierte una delicada y preciosa flor en uno de los frutos más resistentes de la tierra: la granada, originaria de Asia y hoy presente en toda la zona mediterránea. Sus flores tipo campana y de un rojo intenso no tardan mucho en descubrirse y dejar claro en qué se quieren convertir. Cuando empiezan a formar el fruto, su aparente fragilidad se transforma en una piel curtida que sirve como perfecta armadura para su delicado interior: pequeñas semillas o granos de color púrpura con una finísima piel y un sabroso, jugoso y refrescante interior.
La granada se hace dura de pelar y muchas manchas acérrimas en paredes de cocina, en blusas y blusones dan cuenta de ello. Para arrebatarle sus granos no sólo conviene protegerse, sino también armarse de paciencia. Se dice que una granada cuenta con 613 semillas – tantas como leyes tiene el viejo testamento. Y no es la única leyenda que se ha hilado alrededor de esta fantástica fruta. Así se contaba que Hipócrates recomendó el jugo contra la fiebre, mientras los babilonios creían que bastaba con masticar los granos para convertirse en invencibles en cualquier batalla. Los viejos egipcios no sólo enterraron sus muertos acompañados de granadas, sino también conocían las cualidades gustativas del fruto y lo convirtieron en un seductor vino con sabor a frambuesa.
Hasta hoy día, a la granada se le atribuyen múltiples efectos saludables y un enorme potencial como antioxidante. Demostrado científicamente hay muy poco – pero si desde hace siglos y milenios se cree en el poder de un alimento no puede ser puro fruto de la fantasía, ¿o sí? Así que habrá que seguir de cerca esa maravillosa transformación para en otoño hacerse con unas cuantas granadas y disfrutar de sus semillas, su jugo o simplemente de su belleza. ¿Lo mejor? Para ello en el Alto Palancia no habrá ni que acudir a la frutería, hay muchos, muchísimos árboles y arbustos abandonados que sin embargo no se resignan a seguir sacando flores y frutos. Pero ojo: También hay muchísima competencia a la hora de la cosecha, desde minúsculos insectos hasta grandes abejorros…
“Los surcos del azar empieza justo donde acaba la guerra civil. Paco Roca ha abordado en una de sus obras más ambiciosas —quizás la que más— la historia de la Nueve (…), formada en gran medida por españoles, por luchadores del bando republicano que tuvieron que huir de España tras la derrota. La historia de Los surcos del azar es la de un desgarramiento muy profundo, el que sólo tienen los perdedores, ese puñado de anarquistas, comunistas y republicanos en general que, llenos de rabia, se negaron a dejar de luchar contra el fascismo.”
Así reseña el historiador Gerardo Vilches la última novela gráfica de Paco Roca (Valencia, 1969). Lo que piensa el autor sobre su obra, su trayectoria, sobre la España de entonces y sobre la España de hoy se puede escuchar este sábado, 29 de marzo, en Jérica donde Paco Roca presenta su libro “Los surcos del azar” en compañía del historiador José Luis Morro.
La lista de premios que ha ganado Roca es casi igual de larga que la de sus publicaciones y colaboraciones desde que en 1990 empezó con ilustraciones para revistas. En 1998 se sumergió de pleno en el mundo del cómic, su más exitosa forma de expresión que le ha llevado a tratar temas tan diversos como el arte, la guerra, enfermedades como al alzheimer, las absurdidades de la sociedad actual o la vida de los dibujantes de cómic en la España franquista.
La charla de Paco Roca -enmarcada dentro de los eventos con ocasión del 75º aniversario del final de la guerra civil en el Alto Palancia- empieza a las 19.30 horas en el Centro Socio Cultural El Socós.
Hay muchos senderistas que al oír la palabra “primavera” no pueden evitar pensar en otra que empieza con la misma letra: Peñaescabia. Al nombrar esta montaña emblemática de Bejís, otros no se resisten en contestar con un deseo: ¡Qué la vuelta sea por el Barranco del Resinero! Sin duda, una caminata encantadora tanto por sus espectaculares paisajes caracterizados por montañas majestuosas como La Juliana (1.476 m), La Pericona (1.468 m) o la propia Peñaescabia (1.331 m), como por la vegetación tan variada con sus pinos negro, carrascas, arces, tejos y sabinares y, por supuesto, por el impresionante Barranco del Resinero con sus aguas cristalinas y su verde asombroso. Nosotros esta vez empezamos la ruta en la Casa del Forestal que se encuentra al poco de pasar los Clotícos de Bejís en dirección al nacimiento del río Palancia. A unos 40 m de la casa se deja la pista para subir por la izquierda por una cómoda senda entre pinos, romeros y matorral.
Unos minutos más tarde se llega a la pista que lleva a la base militar de La Salada y, recorriéndola apenas un kilómetro, hacia la derecha también llegamos a la senda bien señalizada que sube a la cima de la Peñaescabia. El esfuerzo para superar unos 200 metros de desnivel se ve recompensado ya por el camino. Parece ser el paraíso del gamón común que crece en grandes extensiones mezclándose con pequeñas preciosidades en amarillo, lila y rosa. Primavera se mire donde se mire.
Una vez llegados a la cima de la Peñaescabia, el panorama se compone de un bonito círculo de sierras como las de El Toro, Espadán y Calderona, de picos como el Pina, La Salada, Peña Juliana y al fondo la Peñagolosa. La diminuta aldea de El Molinar que hace poco vimos “cara a cara” ahora se presenta a vista de pájaro. Sin duda, hemos llegado al lugar ideal para el primer picnic.
Desde la Peñaescabia ya se divisa el camino a seguir. La senda nos lleva primero al vértice de la Peña con su marca geodésica y pasando por la cuerda del Alto de la Cruz ya emprendemos camino al Barranco del Resinero. Cruzamos la pista de la Salada y, caminando entre una cada vez más densa vegetación, se anuncia el río Resinero. Un riachuelo idílico, con aguas cristalinas, pequeñas cascadas, peces, un sinfín de insectos y flores que disfrutan de este ambiente sano y húmedo. No habrá que pensárselo dos veces: Ha llegado otro lugar ideal para hacer una pausa y gozar del momento.
Después de buscarnos camino siguiendo el cauce del Resinero, el último tramo del trayecto recorre por pista hasta que a lo lejos de divisa la Casa del Forestal. Y con ella el fin de una caminata primaveral que entusiasma cada vez de nuevo.
¡¡¡P-r-i-m-a-v-e-r-a!!! Hoy a las 17.57 horas va a llegar el gran momento de una de las estaciones más emocionantes del año. Más luz, más sol, más flores, más alegría. ¡¡Y esto durante 92 días y 18 horas!! Pero también nos encontramos con un intríngulis: ¿Cómo es que la primavera empieza ya el día 20 de marzo y no el día 21? Los motivos se encuentran en el calendario gregoriano y los caminos del sol. ¿Quieres saber más? ¿Preparado/a para algunos cálculos? Pues bien: Para que la gran estrella anuncie la primavera según la explicación oficial “el centro del Sol, visto desde la Tierra, cruza el ecuador celeste en su movimiento aparente hacia el norte. Cuando esto sucede, la duración del día y la noche prácticamente coinciden, y por eso, a esta circunstancia se le llama también equinoccio de primavera”. Bueno, habrá que creérselo.
Pero ahora vienen los cálculos: Es sabido que el sol no suele saltarse sus costumbres. Pero, por lo visto, los calendarios sí se saltan algún que otro día. El motivo: Como de un inicio de la primavera hasta el otro no pasan exactamente 365 días -los que ofrece el calendario gregoriano-, sino otras 5 horas, 48 minutos y 45 segundos más, nos encontramos con un pequeño problema. Un problema que año tras año se hace más grande y, suma sumando, a los 4 años retrasaría la primavera en casi un día: para ser exactos en 23 horas y 16 minutos. Y ahí va el primer truco: Cada cuatro años, en los así llamados años bisiestos, se intercala un día. Con esto casi se arregla el asunto, pero sólo casi, ya que sobran 44 minutos (véase arriba). 44 minutos aunque sea sólo cada 4 años, también a lo largo de un siglo suma… hasta llegar a un día entero, con lo que la primavera -y con ella las demás estaciones- de nuevo se alejarían del año astronómico.
Hace falta otro pequeño “truco” en el calendario gregoriano para corregir este dilema y acoplar el año calendario de 365 días al año astronómico de 365,25 días: Cada tantos siglos no se celebra un año bisiesto.¿Cuándo se dará eso? Habrá que esperar hasta el año 2100 para que no haya día intercalado y el inicio de la primavera vuelva al día 21 de marzo. ¿Fácil, no ;-)?
Resumiendo: Para los próximos decenios podemos hacernos la idea de que la primavera se inicia el día 20 de marzo. Y en el año 2048 incluso el día 19. Pero antes de mirar tanto al futuro, primero toca disfrutar de estos 92 días que según dicen nos van a “alterar la sangre”. Días para disfrutar del despertar de la naturaleza, de temperaturas ideales para las excursiones, de noches ya templadas, de un Marte más visible y muy brillante, de Júpiter como “lucero vespertino” y Venus de “lucero del alba”, de tres lunas llenas…
¿Os acordáis cuando os hablamos de uno de los posibles motivos ocultos de Jaime I para reconquistar Jérica? ¿Un motivo amoroso que más tarde iba a llevar al primer matrimonio progre del pueblo? Y, si además os contamos que Jaime y su querida no fueron los únicos liberales enlazados con Jérica, sino que la propia Duquesa de Alba…
Pues sí. Aquí van los hechos: A Jaime I. (1208-1276) se le conoce sobre todo por su gran afán conquistador – tanto territorial como amoroso. Lo último no tanto por sus dos esposas (oficiales), sino por sus numerosas amantes entre las que se encuentra también una de las protagonistas de nuestra historia: Teresa Gil de Vidaurre, una joven de origen navarro y, por lo que se cuenta, no sólo de enorme belleza sino también con las ideas bastante claras. Así que cuando Jaime -camino a Valencia- empieza a tirarle los tejos, antes de pasar a mayores, la joven le arranca una promesa de matrimonio ante testigos. Bien hecho, ya que se sabe que los reyes de entonces (y algunos de hoy) no se tomaban muy a pecho las relaciones sentimentales y mucho menos aún sus consecuencias. Además, el conquistador ya se había desprendido de su primera mujer, Leonor de Castilla, que había esposado a la tierna edad de 14 años para a los 20 arrancarle la anulación al papa Gregorio IX.
Violante de Hungría.
Y tampoco Teresa iba a tener mucha suerte: A pesar de las promesas, en 1235 Jaime I se casa con Violante de Hungría. Un matrimonio que dura hasta la muerte de ella en el año 1253 – años que Jaime no sólo había aprovechado para agotar a su esposa haciéndole nueve hijos, sino también cansándola con sus amoríos con la bella Teresa. Muerta la reina, para Teresa y su rey finalmente empiezan los años de perdices. La pareja de hecho empieza a viajar, viven juntos y Jaime no sólo le regala a su “reina” dos hijos -uno de ellos el futuro Jaime de Jérica-, sino también la obsequia con varios voluminosos presentes – entre ellos el castillo de Jérica y varias villas en los alrededores.
Sin embargo, lo que no llegaría nunca era la legitimación del matrimonio ante la iglesia. LLámese despiste, mente progre o demasiada confianza, el hecho es que Teresa se iba a arrepentir profundamente cuando Jaime (padre), ya en estado de cincuentón, vuelve a sacar su vena conquistadora. Esta vez le toca a Teresa el papel de aguantavelas y ante el obvio enfado de ella, Jaime quiere asegurarse la vía libre por parte de la iglesia para casarse con su nuevo amor. Pero no había contado ni con los mandamases del Vaticano ni con su ex-pareja: Teresa viaja a Roma para defender su “matrimonio” ante el Papa y ocurre un milagro: El pontífice -y más tarde también su sucesor- se pone de lado de la mujer y manda a paseo al rey. La sentencia: Donde hay dos hijos ha habido algo más que manoseo…
Los restos de Teresa Gil de Vidaurre.
Aunque a Teresa el apoyo papal no le sirve para gran cosa – se muere sola en un monasterio que ella mismo fundó -, Jaime, ya con los días contados, al menos legitima a sus dos bastardos y en 1272 hace donación en testamento a su hijo Jaime del Castillo y la Villa de Jérica.
Gran paso adelante: Quien probablemente ni se acuerda de sus lazos con el pueblo, es la otra progre de nuestra historia: María del Rosario Cayetana Paloma Alfonsa Victoria Eugenia Fernanda Teresa Francisca de Paula Lourdes Antonia Josefa Fausta Rita Castor Dorotea Santa Esperanza Fitz-James Stuart y de Silva Falcó y Gurtubay -vamos, la Duquesa de Alba, probablemente una de las abuelas más modernas del país.
Cuadro de la exposición “La Duquesa pop”.
Con Jérica le une uno de sus innumerables títulos nobiliarios que se creó en el año 1707: el Ducado de Liria y Jérica. Hasta que en 1955 ella toma las riendas como primera mujer en el cargo, le habían precedido diez duques de la familia Fitz-James Stuart.
Aunque es probable que no sepa mucho ni de Jérica, ni de su historia, seguro que una cosa le haría mucha ilusión: Como luchó Teresa Gil de Vidaurre por su matrimonio…
A veces sólo es cuestión de dar un pequeño paseo para obsequiar la mente con vistas panorámicas, relajar los ojos con tonos verdes, blancos, lilas y… sobre todo para regalarle al oído unos momentos de descanso disfrutando del silencio absoluto. Pues, nosotros para estos fines elegimos una breve caminata por la zona del Puerto de Arenillas a mitad de camino entre Caudiel y Montanejos. Un PR que pasa por el Mas de Noguera y nos lleva en dirección Pina de Montalgrao.
Es un camino fácil de andar que pasa por bancales abandonados, plantaciones de almendros (ahora en flor) y preciosos pinos negros. Ofrece vistas a un bonito valle mientras la imagen de una de las montañas más altas de la provincia de Castellón guía al caminante: Santa Bárbara de Pina que se eleva unos 1.405 metros sobre el nivel del mar.
No llegamos hasta esa imponente montaña, pero aún así el paseo ha valido el pequeño esfuerzo. Os dejamos algunas imágenes del panorama, de detalles como una gota de resina al sol y, cómo no, de un pequeño mar de flores de almendro.