Mermelada angelical

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Cierto que casi sólo la conocemos y comemos como relleno de pastelitos, cocas y tartas. Pero la calabaza confitera, conocida mundialmente por un sinfín de nombres como cidra, cayote, chiverre, auyama, zapallo, sambo, bolo, tzilicayotli o simplemente calabaza blanca no sólo sirve para elaborar el tan apreciado cabello de ángel. Así que hoy usamos “Cucurbita ficifolia” para hacer una mermelada dulce con un toque personal. 

Avisamos: Esa gran calabaza tipo globo con su piel lisa color verde-blanquecina es dura de pelar. Hay quienes aconsejan dejarla caer al suelo para que se abra y poder llegar así a su pulpa. La carne blanca y dulce está llena de semillas oscuras que pueden servir para próximas plantaciones o para tostar y comérselas enseguida ;-). 

Los ingredientes:

1,5 kg de pulpa (equivalente a una calabaza de unos 3-4 kilos)
700 g de azúcar
150 ml zumo de naranja
a elegir según gusto: canela, piel rallada de limón o naranja, anís estrellado, ron, licor de naranja

Después de haber separado la pulpa fibrosa de las semillas, metemos la carne de la calabaza en un cazo, añadimos 100 ml de agua y la ponemos a hervir. Hay que moverla con bastante frecuencia y dejar hervir a fuego lento unos 45 minutos. Dejar enfriar totalmente, añadir el azúcar y dejar reposar durante un día. 

Al día siguiente la ponemos a hervir de nuevo, añadiendo según gusto los arriba mencionados ingredientes (la copita de ron o licor de naranja iría al final) y 150 ml de zumo de naranja. Dejar hervir unos 20 minutos sin dejar de remover para que no se queme. Poner en botes bien esterilizados y dejar reposar unos 2 meses. Esta mermelada de un rubio dorado es igual de genial para empezar el día con un buen desayuno como para acompañar cualquier tipo de queso. 

PD: Olvidamos mencionar otro nombre que se le da a esa calabaza: Calabaza de Hoja de Higuera. Y es que su segundo nombre en latín “ficifolia” se lo ha ganado gracias a sus grandes hojas parecidas a las de la higuera. 

Hay que mancharse

calçotada3_casa rural shariquaSin duda alguna, es una comida rara. Los cocineros triunfan cuando se haya socarrado totalmente, mientras que los comensales les calçotada2_casa rural shariquapiden prestados los guantes para poder comérsela. Es lo que tiene una buena Calçotada. Hay que mancharse para disfrutar de un manjar más que especial: Cebollitas tiernas chamuscadas a fuego vivo y degustadas con una salsa riquísima. Eso sí: No (se) sirven ni tenedor ni cuchillo, va a mano (primero) limpia. Un divertimento que cada vez tiene más adictos, no sólo en la zona originaria del Calçot arriba en la lejana Tarragona, sino también en Jérica, donde desde hace muchos años la Asociación Gastronómica Cantharellus se ocupa de prepararlo. Este año la “Calçotada popular y juegos tradicionales” se celebran el sábado, 8 de marzo, en el precioso paraje de Randurías.

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calçotada6_casa rural shariquaCuando se asoma la primavera y los árboles en el jardín botánico al lado de la fuente de Randurías sacan sus primeras hojas, llega el gran momento: Unos hombres denodados encienden una gran barbacoa, mientras otros llegan con cajas y cajas de cebolleta.

No una cualquiera, sino la cebolleta blanca Allium cepa L., más conocida como calçot y protagonista de una de las comidas más originales de España: La Calçotada.

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Un festín para el cual los calçots son abrasados sin piedad hasta que su capa exterior sólo se merezca el distintivo de “carbonizado”. Si en otras circunstancias esto sería motivo más que suficiente para que a los cocineros responsables les entrara un ataque de nervios, en la calçotada ellos se arman de guantes y valor, sacan los calçots del fuego y los llevan – no sin obvias señales de orgullo – para que sus ayudantes los envuelvan en papel de periódico. 

calçotada5_casa rural shariquaEn manojos bien empaquetados llegan a las mesas donde empieza el show: Sin ninguna ayuda exterior, o sea, nada de cubiertos, los comensales quitan la capa chamuscada de la cebolleta, untan el tallo en una sabrosa salsa romesco y – nada para ánimos sensibles – lo “engullen” al estilo cigüeña hasta que haya desaparecido por completo camino al estómago. A medida que éste se llena, las manos parecen las de un carbonero. Digo las manos, por decir algo. Porque según qué técnica, las huellas aparecen por cara, cuello y camisa… 

No cabe duda. La Calçotada probablemente es la única comida irresistible que no es para chuparse los dedos. Nadie va a hacer una buena figura, sin embargo todos disfrutan de lo lindo. ¿Te casa rural shariquaapetece? Pues inscribirse vale 20 euros y da derecho a pringarse sin compasión, disfrutar no sólo de calçots, sino también de los tradicionales acompañamientos como panceta, longanizas, morcillas, chorizos, güeñas, pan, naranja, crema catalana, vino, cerveza, café y licores. Para apuntarse, pinchad aquí para contactar con la Asociación Cantherellus.

La comida empieza a las 15.00 horas. Para coger ideas de cómo preparar la siguiente Calçotada en casa, acudir unas horas antes ;-).

Final

Puede pasar. Cuando un evento dura días o incluso semanas, muchas veces se deja para otro día… hasta que hay cartel jornadasque darse prisa para no perdérselo. Como pasa con las “XVII Jornadas Gastronómicas Alto Palancia” que entran en su recta final. Este fin de semana se ofrece la última oportunidad para degustar uno de los menús especiales en uno de los 23 restaurantes que participan.
Rastreando las diferentes opciones, en varios restaurantes se encuentran las tan buscadas reminiscencias a los platos tradicionales con sabor a Alto Palancia: las “ollicas” de pueblo, los quesos de Almedíjar, las setas de la sierra, los embutidos… y, desde luego, tampoco faltan los vinos de la región.
Pinchar aquí para conocer toda la oferta de las jornadas.

Pedaleo para dos o brindis entre sibaritas

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San Valentín sí, pero no te emocionan ni cajas de bombones, ni cenas con velitas, rosas y otros romanticismos ya bastante gastados… Puede que en Jérica te esperen dos actividades que sin perder sus momentos románticos conviertan el día en algo especial para disfrutar en pareja.

Por un lado está el pedaleo para dos: Bajar en bici por la vía verde Ojos Negros desde Barracas hasta Jérica, disfrutar de preciosas vistas, campos de almendros en flor y descansar en una de las zonas para picnic… Lo ofrece la empresa jericana Hardacho con su “Especial San Valentín” que los días 15 y 16 de febrero incluye transporte y bici por el “precio pareja”: Es decir, dos por uno por tan sólo 12,00 euros. Más info en el teléfono 606 089 696 o info@hardacho.com.

¿Eres más bien de los sibaritas? Entonces la bodega “Di Vinos y Viñas” tiene algo que te puede seducir: Para el día 15 de febrero organizan una excursión enológica a sus viñedos en el pantano de Jérica y una posterior visita a su bodega. Degustación de sus vinos y un almuerzo con productos de la zona incluidos. Durará de 10.30 a 13.30 horas. El precio por persona es de 14,00 euros. Más información e inscripción en el teléfono 629 282 758 o en info@dibodegas.com.

Olla multiplicada por mil

 casa rural shariqua casa rural shariqua ¿Hoy no tienes ganas de cocinar? Seguro que después de leer esto, lo tuyo te parecerá poca cosa…

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En tiempos en que las cocinas se reducen a un microondas, la palabra puchero está en desuso absoluto y las reuniones familiares con 20 y más comensales suelen reducirse a fechas fugaces, ellas tres son únicas: Hablamos casa rural shariquade Isabel, Dolores y Visitación, tres Jericanas con pasión por los fogones. Una vocación que año tras año por estas fechas les hace elaborar agueda3_casa rural shariquala Olla de Jérica.

No para ser degustada entre ellas, qué va. Cuando estas tres mujeres se ponen “manos al caldero” al final habrá comida para todos o, que es lo mismo, para al menos 1.500 personas. Jericanos y visitantes que ese día estarán haciendo cola para recoger al menos un plato de este suculento manjar que desde hace casi 20 años se suele ofrecer para celebrar las fiestas de Santa Águeda. ¿Preparando ya la cazuelita para hacer cola? Este año tocará el 8 de febrero…

Bueno, no tan rápido. Al fin y al cabo estamos hablando de la famosa cocina a fuego lento que a todos nos gusta y que ya casi nadie quiere hacer. Y tampoco casa rural shariquaIsabel, Dolores y Visitación tendrían ninguna necesidad de meterse durante horas y horas ante 23 calderos de 40 litros cada uno, empaparse de vapores y tener el brazo ya dormido de tanta vuelta que dar. Ellas lo hacen por amor a la olla, por amor a la fiesta y por amor al pueblo. Tres grandes voluntarias que año tras año echan una mano a la comisión de fiestas para que nadie se quede sin olla.

El día empieza de muy buena mañana, tanto para las tres cocineras como para las mujeres (sí, suelen ser sólo las mujeres) de la comisión de fiestas: Toca trocear, cortar, limpiar… kilos y kilos de verdura y patatas. Ya a las 8.30 horas un quintal  de alubias acaba en los calderos que han sido montados en los bajos de la casa de cultura. “Las alubias sin remojo, al agua fría que poco a poco se añade hasta llegar a la cantidad perfecta para cada caldero”, explica Isabel, y agueda1_casa rural shariquaDolores añade: “Es que si se ponen a remojo, luego sueltan la piel y esa se sube arriba. Queda muy feo.” (Apuntando el primer truco camino hacia la olla perfecta.) 

Durante toda la mañana poco a poco desaparecen unos 30 kilos de cardo, otros 25 de acelga y 150 de patata en los calderos. A mitad de cocción se habrán repartido unos 20 kilos de pata de cerdo, otros 35 de careta del mismo animal, 20 kilos de hueso de corbet y 40 de cuello de cordero. Y no hay que olvidar las 12 morcillas por caldero y los huesos de jamón. A medida que avanzan las ollas, más espeso se pone el ambiente. Al mismo tiempo que un prometedor pero también intenso olor a olla se extiende hasta el último rincón, impregna a los asistentes y se abre camino a la calle.

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Cuando ahí fuera en la calle del río la cola para hacerse con un buen cazo de sopa crece por minutos, dentro Dolores, Isabel y Visitación ultiman los preparativos: Con golpe firme se echa sal a puñadas, se añaden 2 kilos de arroz y 2 papeletas de azafrán por caldero y se dan los últimos retoques. Desde que han puesto el pie en su gigantesca cocina improvisada han pasado casi seis horas. “¿Nerviosas? No nerviosas no estamos. A mí, lo único que me pondría de los nervios, sería encima tener que repartirla. Esto que lo haga la comisión de fiestas”, dice Isabel.casa rural shariqua

Y allá van repartiendo raciones de una cremosa olla que huele que alimenta. Es el día en que en las casas de Jérica se disfruta de una comida a fuego lento casi condenada a desaparecer del recetario. El día en que las cocinas de casa se quedan frías y de postre hasta regalan un sabroso jericano…

Quien no haya podido recoger su platito de olla el 8 de febrero, que no desespere. Habrá otra oportunidad en julio, cuando Isabel, Dolores y Visitación volverán a entrar en acción durante la Feria Medieval. Esto sí, mucho más relajadas porque  “sólo hacemos cinco calderos”. Vamos, 200 litros de Olla de Jérica. Casi “ná” – al menos para este gran trío de cocineras vocacionales.

Enología romántica

Cartel visita enologicaA todos los amantes -románticos- del vino, la Bodega Di Vinos y Viñas ha preparado un evento especial: El sábado, 15 de febrero, organizan una visita enológica a sus viñedos en el pantano de Jérica. Será una mañana repleta de impresiones para afinar y despertar los sentidos, empezando por el bello paraje que rodea las viñas, continuando con los aromas de los vinos elaborados por la bodega y terminando con un suculento almuerzo con productos artesanales de la zona en la bodega.

Y claro, todo esto “regado” con una “amena charla sobre viñas, el entorno, la filosofía del cultivo y curiosidades de cepas y vinos”, ofrecida por Tofol y Carmina, la joven pareja que hace unos años recuperó la viñas en este bonito rincón del Alto Palancia. Años, en los que no sólo han elaborado ya distintos tintos, blancos y rosados, sino también han sido premiados en varias ocasiones por sus caldos.

Si quieres saber más sobre esta aventura vinícola, sobre la elaboración del vino, la crianza, sobre los distintos tipos de uva y los corchos de la Sierra de Espadán, esta visita enológica te encantará. Durará de 10.30 a 13.30 horas. El precio por persona son 14,00 euros. Más información e inscripción en el teléfono 629 282 758 o en info@dibodegas.com.

Camino al cielo

cartel calderona gorgoEste fin de semana toca la última actividad programada con la Sierra Calderona como Parque Natural del Mes: Bajo el lema “Gorgo, el cielo de la Calderona” el domingo, 2 de febrero, se sube a uno de los picos más característicos de la zona que gracias a sus 907 metros de altura regala vistas por todos los valles que le rodean. Así se abren panorámicas hacia  el Valle del Turia, el Valle del Palancia y la cercana Sierra de Espadán. 

Es una caminata guiada que lleva por preciosos alcornoques, por madroños, romeros y aliagas. Una excursión que durará unas 4 horas y sin duda animará a descubrir otros de los emblemáticos de la Sierra Calderona como el Garbí, El Pico del Águila o el Rebalsadors. Más información en el teléfono 679 195 238; mail: serra_calderona@gva.es o la página web de los parques naturales valencianos. 

Un pico que apasiona

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Con sus 1.099 metros es el segundo más alto de la zona, ha dado su nombre a todo un parque natural y desde cuatro pueblos en sus alrededores se abren caminos hacía él: Estamos hablando del Pico Espadán, una cima emblemática que obsequia con fantásticas vistas no sólo a las casi 32.000 hectáreas del Parque Natural Sierra Espadán, uno de los parques naturales más grandes de la Comunidad Valenciana, sino también a cimas lejanas y horizontes azules.

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Llegados a la cima, se ofrece una panorámica inolvidable: Rodeado de sus hermanos mayores y menores, el Pico de la Rápita (1.106 m) el Alto del Pinar (1.101 m), desde el Pico Espadán la vista abarca hasta la costa mediterránea o el pantano de Onda  y deja ver en el horizonte las dos cimas más altas de la provincia de Castellón: el Pico de Santa Bárbara (1.404 m), aún en tierras del Alto Palancia, y la Peñagolosa (1.813 m).

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Para llegar a este espléndido mirador, no obstante, al senderista se le exige algún que otro esfuerzo. Hay caminos hacia la cima desde Algimia de Almonacid, Almedíjar, Aín o Alcudia de Veo y la elección no es fácil, ya que todos llevan por el parque natural y ofrecen preciosas vistas y una naturaleza exuberante. Al caminante le esperan monumentales alcornoques, imponentes pinos y un sinfín de otros tipos de árboles y arbustos que se sienten a gusto en esa tierra especial, caracterizada por suelos de rodeno -una piedra que destaca por la alta absorción de agua- y agraciado por suficientes lluvias y un ambiente con un gran nivel de humedad. 

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Da igual la ruta escogida, una subida al Pico Espadán durará entre 3 y 6 horas y habrá desniveles alrededor de los 500 m. Un atrevimiento sudorífero, así que no extraña que esa caminata es todo un clásico para los meses de octubre e  invierno. Habrá que ir provisto de agua y un buen bocadillo. Y desde luego, con anteojos y cámara. 

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Y no sólo se descubre una vegetación variada, tampoco faltan viejos testigos de tiempos pasados: En esta parte de la sierra hay un gran número de neveras que antaño sirvieron para guardar la nieve hasta bien entrada la primavera y así abastecer de hielo durante los días más calurosos. Son edificios de piedra que datan de los siglos XVIII y XIX, en parte bien conservados o restaurados. 

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Dulces recuerdos

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¿Tú también aún te encuentras con restos dulces de las fiestas pasadas por cualquier parte de la despensa? Medias tablas de chocolate, turrón, galletas… que ya no apetecen, que ya no caben, que ya no… Pues, hoy proponemos usarlas para fabricar un único dulce que seguro vuelve a despertar las ganas de un bocado seductor.

Aquí van los ingredientes: 

1 clara de huevo
200 g de almendras sin pelar
1 cucharadita de canela
1 pizca de cayena
1/2 cucharadita de sal

350 g de chocolate (mejor del negra, pero valen todos)
150 ml de nata
100 g de mantequilla blanda
100 g de naranja confitada
175 g de galletas (amaretti, de almendras, de nueces…)
Además:
aceite para el molde, papel para horno y film transparente

Primero hay que preparar las almendras. Batir la clara a punto de nieve y meter las almendras, la canela, la cayena y la sal. Mezclar bien y poner en una bandeja provista de papel para horno. Dejar tostarse en el horno precalentado a 200 grados de 15 a 20 minutos. Dejar enfriar en la bandeja. 

Seguimos con la masa de chocolate. Fundir el chocolate en baño maría. Calentar la nata y mezclar con el chocolate líquido. Dejar enfriar. Batir la mantequilla con batidora hasta que esté cremosa y blanca. Mezclar con el chocolate. 

Picar bien la naranja confitada. Trocear las galletas. Mezclar todo con las almendras y la masa de chocolate. Untar un molde (30 cm) ligeramente con aceite y forrarlo con film transparente. Meter la masa de chocolate, tapar con film transparente y dejar enfriar como mínimo durante 6 horas en el frigorífico, mejor toda una noche.

¿Qué? ¿Ya cabe otro bocado dulce?