Tierra rojiza que contrasta con grandes campos de almendros en flor, pinos negros y carrascos acompañados de un denso
sotobosque, olivos fuertes descansando de la última cosecha y preciosas vistas a un valle encabezado por una imponente mole de montaña. Así se resume una bonita caminata por el valle del Río Palancia en Bejís. Una caminata de un par de horas que gracias a una extensa red de pistas forestales más bien merece la calificación de paseo, apto para cualquier amante de la naturaleza en busca de una amena y reconfortante excursión.
Este paseo circular arranca en el “PRV-275 Fuentes del Palancia”, pero en vez de bordear las orillas del Río Palancia, primero coge altura en dirección del Cerro Simón. Es una pista que se abre camino entre campos y un denso bosque y en varias ocasiones nos ofrece una bonita panorámica con la silueta de Bejís al fondo.
Como no puede ser de otra forma, es la Peñaescabia que acapara la mayor atención. Esa singular montaña que debajo de sus 1.318 metros da cobijo a un excepcional ecosistema en el cual se sienten a gusto el gato montés, la gineta, el águila perdicera o el buitre.
Es el hogar de animales frágiles con nombres tan bonitos como la preciosa mariposa isabelina “Graellsia isabellae” o el huidizo murciélago de bosque “Barbastella barbastellus”. Un sitio donde crecen a gusto las carrascas, los quejigos, las sabinas y los tejos.
Después de haber disfrutado de las vistas desde el Mirador del Collado Royo toca bajar de nuevo a las orillas del Río Palancia.
Se llega a los Cloticos, una emblemática zona donde nace la fuente del agua mineral de Bejís y donde el río demuestra su lado más juguetón: Pequeñas cascadas, pozas y pequeños “rápidos” acompañan al caminante en este tramo final llamado “Ríos Arriba”.













