Él

Siempre es el primero en presentarse, aunque lo hace tímidamente y al principio hay que buscarlo con anteojos y zoom. Es ÉL. Un majestuoso árbol en mitad del valle entre Jérica y Viver – el embajador del otoño “par excellence”. Cuando brilla con sus llamativas hojas amarillas en medio de olivos, almendros y huertas sólo hay una opción: Ponerse las botas de caminar y emprender uno de estos paseos fantásticos por las coloridas orillas del los ríos del Alto Palancia y Alto Mijares.


Parece no haber época más bonita para el río Palancia que el otoño. Los árboles y arbustos de hoja caduca aún se resisten a quitarse su traje y optan por rojos y rojizos, amarillos, ocres y tenues marrones para anunciar días más cortos, temperaturas ya fresquitas y tardes al lado de la estufa de leña.

A quien le gusta esta estación le esperan tantos parajes preciosos como impresiones otoñales. Para empezar qué tal con un pequeño paseo por la Vuelta de la Hoz en Jérica, para luego emprender camino en dirección a Viver y Teresa. Una caminata por los ecosistemas más ricos de esa ribera llena de chopos, olmos, sauces y un sinfín de arbustos.

A lo largo de sus 25 kilómetros esta caminata nos lleva por lugares impresionantes como el Paraje del Sargal o  las Peñas Rubias, por torres y torretas, campos de cultivo duramente trabajados y huertas mimadas que en estos días llaman la atención con un fruto perfecto para dar toques de color: los caquis.

Mucho más corto pero no menos impresionante se presenta el paseo por las orillas del Palancia en Bejís, población conocida no sólo por su abundante agua sino también por la calidad de ella.

El paraje de los Cloticos sorprende con fuentes, cascadas e idílicas pozas. Mucho más aventurera se desenvuelve la caminata hacía el nacimiento del Río Palancia.

Y no sólo el Palancia viste de otoño. También el río Mijares  cambia de vestimenta. Un espectáculo que se puede vivir de cerca por los numerosos senderos a lo largo del río en Montanejos. Y para los más atrevidos hay otra atracción fluvial: En los Baños de la Reina el agua  brota a unos agradables 24 grados e invita a uno de los últimos baños al aire libre para este año…


En Búsqueda del Boletus

Estos días no sólo los agricultores están mirando al cielo. También todos los que están ansiando la nueva temporada de recolección de setas esperan alguna que otra lluvia otoñal para que los reyes del bosque salgan a la luz.

En nuestro pueblo ya se atreven a buscar los primeros ejemplares de rebollón & Co.: El 2 de octubre se celebran las “I. Jornadas Micológicas de Jérica”, organizadas por la Asociación Gastronómica Cantharellus y la Sociedad Micológica Valenciana.

Por la mañana habrá recolección de setas y una exposición micológica, después de una comida, por la tarde, se ofrece una “Charla Iniciación a la Micología y Gastronomía micológica” por parte del presidente de la Sociedad Micológica Valenciana, José Álvarez Tamarit. El programa está publicada en www.somival.org (actividades 2010).

¿Demasiado tarde para apuntarse? Ningún problema. Las siguientes jornadas con salida al monte y recolección supervisada ya están a la vista: El 31 de octubre es Segorbe quien quiere dedicarse al mundo de la micología. Las inscripciones se hacen en la Concejalía de Medio Ambiente, Tel. 964 132 148.

Y si os esperáis un poco, os prometemos lo siguiente: Cuando nosotros hayamos divisado el primer “fungi” comestible por el Alto Palancia, ya os contaremos por que bosques bonitos tenéis que perderos en búsqueda del boletus.


Paseo con pausas … y lágrimas

Estos días el pequeño paseo de Sharíqua a Jérica puede durar más de lo normal. Incluso mucho más. En compensación se hace infinitamente más dulce. La “culpa” la tienen las higueras que bordean el sendero y que ahora están a rebosar. Llevan frutos de distintos tamaños, aún verdes, tímidamente morados o con un color violeta que enamora. Ya a distancia seducen con su exótico aroma a paraíso, ese lugar lejano con que quedarán eternamente asociados después del lapsus alimenticio de nuestros antepasados biblicos.

Pero lejos de presentarse como un fruto prohibido, los higos casi caen en la mano, quieren ser degustados aún durante el camino, animan a un improvisado picnic con vistas al pueblo o – una vez de vuelta a casa –  garantizan una excursión culinaria rápidamente preparada: Al higo le sobra con un poco de queso, algo de jamón, unas nueces… y ya se ha convertido en un irresistible manjar.

Para todos aquellos que cara a cara con estas bombas energéticas de procedencia oriental se dan cuenta que están más preparados para ir a  la  frutería de la esquina que saber cuál higo colgado de estos impresionantes arboles ya está listo para ser comido, aquí va un viejo refrán popular que con drásticas comparaciones despeja cualquier duda. Y dice así: “El higo debe tener el cuello del ahorcado, ropa de pobre y ojo de viuda.” Que con palabras algo más amables no quiere decir otra cosa que el rabo del fruto debe estar seco, la piel arrugada y al abrirlo debe desprender una lágrima de almíbar.

Y ante tanta fruta casi caída del cielo, qué tal si probáis una receta que estrenamos el otro día y que en combinación con cualquier queso es todo un descubrimiento: Mostaza de Higo.

Los ingredientes los encontráis en “Sharíqua presenta”.

¡¡¡Agua a la vista!!!

Evidentemente, estos días de calor inhumano no son para emprender grandes caminatas. Pero dispuestos a levantarse con las gallinas, el “paseo” que dimos el otro día, incluso con estas temperaturas, es genial. ¿Por qué? Porque no sólo ofrece encantadoras vistas, ofrece casi todo el rato ¡¡¡vistas al agua!!! Y también incluye ducha de pantano y baño en aguas termo-medicinales gratis. ¿Dónde? En la vecina Montanejos que elegimos para una caminata de unos 8 kilómetros llamada “Sendero de Los Estrechos”.

Después de unos 2 kilómetros de llevadero ascenso, llegamos arriba de la pared del estrecho que abre paso al río Mijares. Desde arriba se aprecian los caminos caprichosos que se busca el agua y que seducen también a los amantes del barranquismo y del kayak. Al otro lado se divisan los distintos miradores que hacen parar el tránsito de muchos viajeros entre Puebla de Arenoso y Montanejos.

Acercándonos a la presa del embalse de Arenoso, el aliviadero del embalse ese día nos recibió con un generoso chorro de agua, que a mitad de la caminata nos pareció una ducha divina. A partir de entonces el camino nos llevó por un precioso bosque en la falda del pico del Morron y del Colladilla, enganchando al Sendero de la Bojera y llegando ya al esperado fin: un baño deliciosamente refrescante en “Los Baños de la Reina” donde el río Mijares entre las impresionantes paredes del estrecho se convierte en un pequeño lago paradisíaco.

¿Ahora no tienes tiempo para recorrer nuestros pasos? No importa, ya que el agua termal sale a unos 25 grados, en los Baños de la Reina te puedes bañar hasta bien entrado el otoño. Irresistible, ¿a qué sí? Además, según las leyendas, estas aguas medicinales prometen eterna juventud y belleza…