Feria con variaciones

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¿Aceite? Sí. En todos los tamaños, virgen extra, aromatizado y sobre todo: del mejor. El aceite de oliva del Alto Palancia incluyendo el exquisito y galardonado “Lágrima” de Viver es el producto estrella de la feria que este fin de semana se celebra en nuestro pueblo vecino. Pero el aceite no se presenta sólo como sabroso y saludable oro líquido, sino también en muchas otras variaciones. La Feria del Aceite de Viver ofrece productos tan diversos como cremas o champú a base de aceite de oliva, artesanía hecha con la  preciosa madera del olivo y desde luego productos gourmet desde aceitunas, patés a base de olivas, pan hecho con aceite de oliva, helado de oliva… Y ¿quién se resistirá a probar un pequeño bocado de pan de pueblo con un chorrito de aceite de oliva virgen extra? ¿Y otro con ajoaceite?

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Para todos aquellos que siguen sin conseguir un ajoaceite en condiciones, habrá desde demostraciones en directo hasta concursos en la elaboración de esta salsa imprescindible. Cierto que la competición está pensada para niños, pero ya se sabe, también observando se aprende… 

Y aún habrá más cosas durante los días 8 y 9 de junio en el Parque de la Floresta. Puestos con productos locales y regionales,  un concurso de tapas, demostraciones de cocina, música y danza y hasta un concurso de lanzamiento de hueso de aceituna. Y todo esto en el bonito paraje de la Floresta con paseo y vegetación primaveral incluida.

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Un kilómetro de felicidad

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La “Vuelta de la Hoz”, un agradable paseo a orillas del Río Palancia, es sin duda una de las excursiones más bonitas y al mismo tiempo más cortas de Jérica. Partiendo del pueblo, se camina por una senda semicircular que se adentra en un meandro del río, siempre acompañada de una densa y variada vegetación, abrigada por impresionantes paredes casi verticales en medio de las cuales el agua se abrió  paso. Y en tan sólo media hora, de vuelta al pueblo. En teoría. Porque casi nadie se puede resistir a sentarse un rato en uno de los bancos, a curiosear y conocer detalles del sistema de acequias, a observar los restos de viejos molinos o simplemente a descansar y disfrutar.

Es un bonito paseo durante todo el año, pero en un día llovioso primaveral tiene un encanto aún más especial.

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El aroma de hierbas silvestres  y flores se intensifica al igual que los colores. El silencio sólo admite las charlas de los pájaros y el murmullo del agua. Y las paredes de la Peña Tejada, que a los árabes les sirvieron como muro natural para su castillo con su Torreta en lo alto de la colina, parecen aún más inabordables.hoz20_jerica_casa rural shariqua

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Es el momento de dejarse fascinar por unas gotas de agua, por el paseo “slow” de un caracol o el brillo de una piedra.

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Es el momento para parar y disfrutar poco a poco de ese kilómetro de felicidad. 

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Lagunas, empastes y “ruejos”

sharíquaEs uno de esos paseos inolvidables para un día soleado, claro y fresquito de invierno. Visitar la Laguna de la Dehesa de Soneja no sólo promete una exuberante naturaleza, impresionantes vistas y la posibilidad de escuchar lo que significa el silencio absoluto. También es un paseo educativo, entretenido y único: Y es que esa preciosa laguna, ubicada a una altura de 440 metros y rodeada de una particular meseta, es la laguna natural más alta de la Comunidad Valenciana, un lugar rodeado de un especial microclima y un bonito bosque mediterráneo con sus alcornoques, imponentes pinos, encinas y carrascas.

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No extraña pues que ese idílico lugar fuera ya popular en el Paleolítico, habitado por recolectores y cazadores  en busca de presas y disfrutando de una gran variedad de frutos. Las piezas más viejas, testimonio de lo vivido y encontradas ahí, datan de 11.000 años antes de Cristo. No en vano el sitio fue bautizado “La Dehesa”, ya que sirvió durante mucho tiempo como terreno ideal donde los pastores llevaban su ganado a llenarse las panzas.

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Tanto entonces como hoy, aparte de animales y plantas comestibles, la naturaleza ofrecía muchas cosas que ayudaban en el día a día. Lo cuentan los numerosos carteles explicativos de plantas que acompañan al visitante a su paso por la dehesa19_shariqualaguna y el terreno colindante, llamado Arenal. Se puede leer sobre las cualidades curativas de la zarzaparrilla en caso de gripe o de lo ideal que era la resina del lentisco como empaste dental. Se aprende sobre pinos piñoneros centenarios y madroños del sharíquatamaño de un árbol. Pero la Dehesa de Soneja con su espléndida ubicación entre la Sierra de Espadán y el litoral también es un pequeño paraíso para los animales desde gatos monteses y comadrejas pasando por águilas, zorros, sapos y jabalíes. Ni más ni menos que 6 especies de anfibios, 15 especies de reptiles, 25 de mamíferos, y 91 de aves, 7 de ellas rapaces, están entre los habituales huéspedes.

Así que vale la pena llevarse unos prismáticos- tanto para seguir el vuelo de alguna rapaz como para aún ver más lejos y disfrutar de unas espectaculares vistas hasta el mediterráneo, pasando por la sierra y contemplando el valle del Palancia. Y que no falte la cámara porque dónde si no en la Dehesa se tropieza en medio del monte con gigantescas piedras de molino – perfectamente dibujadas en rocas enormes e incluso ya talladas y listas para su montaje. ¿La razón? En la zona del Arenal hasta bien entrado el siglo XX se explotó una pequeña cantera donde con un esfuerzo inmenso vieron la luz estas piedras conocidas como “ruejos” y empleadas en todas las almazaras del Alto Palancia.

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sharíquaY no fue la única cantera. Durante el paseo por el Arenal se presenta la segunda laguna de la Dehesa, ésta totalmente desecada después de haber servido como cantera para la extracción de arena. Hoy es como un paseo por la playa con su fina arena blanca, sus pequeños arbustillos y sus pinos. Un paseo acompañado de la sharíquasuave luz de una tarde de invierno, de sombras largas y un aire más que sano. Un paseo que hará regresar a cualquiera para volver a ver la Laguna de la Dehesa cuando esté abrazada por la primavera, luciendo nuevos verdes y viejos encantos.

Cicatrices

“Recuperar la memoria de las víctimas y dignificar el nombre de quienes sufrieron el castigo de mantenerse fieles a la Constitución y a la democracia que representaba una República con vocación europeísta y modernizadora”. Así explicó el periodista y historiador Ramón Martín ante el periódico El Levante una de las metas de su larga y exhaustiva investigación sobre las cicatrices que dejó el franquismo en la comarca del Alto Palancia.

El resultado es el libro titulado “La represión franquista en el Alto Palancia” que el autor presentará el viernes, 10 de diciembre, en Segorbe. Un libro que da nombre a las víctimas, a los fusilados, encarcelados, los que sufrieron los campos de concentración, el exilio, las represalias. Un libro que habla de los maquis, la guerrilla antifranquista que actuó hasta 1952 por los montes de la comarca – en fin, de todos aquellos que defendieron los ideales republicanos, una constitución, la democracia.

La presentación del libro empieza a las 19 horas en el Casino de Segorbe.

Él

Siempre es el primero en presentarse, aunque lo hace tímidamente y al principio hay que buscarlo con anteojos y zoom. Es ÉL. Un majestuoso árbol en mitad del valle entre Jérica y Viver – el embajador del otoño “par excellence”. Cuando brilla con sus llamativas hojas amarillas en medio de olivos, almendros y huertas sólo hay una opción: Ponerse las botas de caminar y emprender uno de estos paseos fantásticos por las coloridas orillas del los ríos del Alto Palancia y Alto Mijares.


Parece no haber época más bonita para el río Palancia que el otoño. Los árboles y arbustos de hoja caduca aún se resisten a quitarse su traje y optan por rojos y rojizos, amarillos, ocres y tenues marrones para anunciar días más cortos, temperaturas ya fresquitas y tardes al lado de la estufa de leña.

A quien le gusta esta estación le esperan tantos parajes preciosos como impresiones otoñales. Para empezar qué tal con un pequeño paseo por la Vuelta de la Hoz en Jérica, para luego emprender camino en dirección a Viver y Teresa. Una caminata por los ecosistemas más ricos de esa ribera llena de chopos, olmos, sauces y un sinfín de arbustos.

A lo largo de sus 25 kilómetros esta caminata nos lleva por lugares impresionantes como el Paraje del Sargal o  las Peñas Rubias, por torres y torretas, campos de cultivo duramente trabajados y huertas mimadas que en estos días llaman la atención con un fruto perfecto para dar toques de color: los caquis.

Mucho más corto pero no menos impresionante se presenta el paseo por las orillas del Palancia en Bejís, población conocida no sólo por su abundante agua sino también por la calidad de ella.

El paraje de los Cloticos sorprende con fuentes, cascadas e idílicas pozas. Mucho más aventurera se desenvuelve la caminata hacía el nacimiento del Río Palancia.

Y no sólo el Palancia viste de otoño. También el río Mijares  cambia de vestimenta. Un espectáculo que se puede vivir de cerca por los numerosos senderos a lo largo del río en Montanejos. Y para los más atrevidos hay otra atracción fluvial: En los Baños de la Reina el agua  brota a unos agradables 24 grados e invita a uno de los últimos baños al aire libre para este año…


Ya está

Lejos de las discusiones sobre lo anacrónico de los festejos taurinos y lejos de las dudas si la Entrada de Toros y Caballos de Segorbe realmente es de interés internacional, hay una cosa que no se le puede discutir: Ese evento tan esperado es sin duda una de las fiestas donde más gente acude sin la mínima esperanza de poder ver algo. A no ser que seas de los valientes que se colocan en primerísima fila y aguantan hasta el último segundo, antes de salvarse de un salto de la manada de toros y caballos que atraviesan la ciudad a una velocidad vertiginosa. O eres de los afortunados invitados en uno de los balcones a lo largo del recorrido.

Si no, y sobre todo si eres novato en el tema y te has percatado de que no hay ni siquiera una barrera de protección, lo más probable es que te coloques en segunda o tercera fila admirando cogotes hasta que el vecino nativo a tu lado te diga: “Ya está.” ¿Ya está qué?, quieres preguntar, pero ya te imaginas que lo que has intuido era el lomo de un toro y que los jinetes no iban solos…

En ese momento los toros ya estarán en la plaza, los caballeros sin embargo volverán a dejarse ver y felicitar por el público. Algo es algo.

¿Cuándo se puede ver – o no ver – todo esto? A partir del lunes, 6 de septiembre, durante toda la semana a las 14 horas. Eso sí, el ambiente es especial.

Programación: www.segorbe.org