Isla por minutos

Sol, cielo azul y previsiones de las más lindas. Por fin el Alto Palancia vuelve a su cara primaveral, después de haber vivido un fin de semana de tormentas, lluvias y mucha, mucha agua. Tanta, que el viernes pasado nuestra casa durante unos minutos parecía ubicada en una isla en vez de en el monte San Antón.
Después de haber caído unos 20 litros de lluvia por metro cuadrado en tan sólo 30 minutos, el agua se buscaba caminos por donde normalmente solemos andar sólo nosotros.

Más asustados aún deben haber estado los agricultores, sobre todo los de Caudiel que estos días están en plena campaña de cosecha de cereza. Y a pesar de las adversidades meteorológicas, todo está ya preparado para la gran Fiesta de la Cereza este fin de semana.

Cuestión de decisión

Parece que por fin nos quiera abandonar la lluvia, y la verdad es que se agradece. Ya no podíamos más ni nosotros ni el campo, que al fin y al cabo todos tenemos un cupo. Desaparecen las desavenencias climatológicas, pero ya nos ha venido encima otro problema. Aunque de los más simpáticos: Han llegado nuestras “tardes del atardecer” y hay que decidirse en qué rincón de Sharíqua pasarlas. Dónde ver desaparecer al sol  detrás del pico de Peña Escabia, ver cómo se tiñe de dorado la huerta y poco a poco ver cómo se ilumina Jérica. Pero ya que  queda mucha primavera y mucho verano por delante…

 

1.001 noches

Ya llega el gran momento, o al menos nos lo quieren hacer creer. Miles y millones de personas están dudando entre disfrutar de un día especial, rechazar los indecentes ataques publicitarios y trasladar el día a otra fecha cualquiera o simplemente hacer caso omiso. Se acerca el Día de San Valentín.

Desde Sharíqua no os vamos a proponer ni una cena romántica, ni pétalos de rosas, ni platos afrodisíacos. No, os proponemos una velada a las 1.001 noches, de sabores exóticos, aromas que seducen, melodías suaves, luces envolventes y sensaciones de bienestar. Romántica de por si, ¿afrodisíaca?… puede, memorable, seguro. Una cena de las 1.001 noches – y más – que deberíamos celebrar el día de los enamorados.

Celebrarlo con cartas de amor en vez de tarjetas prefabricadas de San Valentín, con besos en vez de bouquets de flores y, desde luego, con muchas, muchas sorpresas. Como nuestra cena sorpresa en Sharíqua. Los platos seguirán siendo un secreto, sólo deciros que llevarán azafrán, vainilla y jengibre, os seducirán con canela, cardamomo y clavo, olerán a flor de nuez moscada, pimienta de Jamaica, guindilla y curry, no faltarán ni romero, menta, perejil, cilantro ni albahaca… ¿Qué todo eso es afrodisíaco? Pura coincidencia…

¿Queréis saber dónde, cómo y cuándo?

Poneros en contacto con Sharíqua. Os esperamos en www.shariqua.com


Y ya son tres

No es ni una cifra impresionante, ni redonda, ni memorable. Pero, Sharíqua ha cumplido tres años y pensamos que como mínimo se merece una mención. Además, hemos decidido atenernos al mismo principio que ya nos ha traído suerte en otra ocasión – cuando nos casamos Vicente y yo. Era una época cuando los divorcios iban en auge y los grandes titulares auguraban una corta vida a todos los matrimonios, y decidimos celebrar nuestro día de boda cada mes. Por si acaso. Quién sabe. “Mesarios” en vez de aniversarios, por decirlo de alguna forma. (Y ya son 243). Y como ya tenemos una celebración fija al mes, no nos ha dado casi tiempo a recordar cada nuevo mes de vida de Sharíqua. Y eso que casi cada mes trajo novedades, historias bonitas y momentos memorables.

Y aunque nuestra casa rural aún es una jovencita, estamos muy satisfechos y felices. Felices de haber dado el paso y felices porque gracias a vosotros Sharíqua cumple con nuestros deseos. Vosotros que decidís visitarnos por primera vez, vosotros que habéis cogido cariño a Sharíqua y a Jérica y ya os habéis alojado un par de veces en nuestra casa, y vosotros que llegáis con saludos de vuestros amigos-nuestros clientes en el equipaje.

Ya os lo hemos dicho en otra ocasión, Sharíqua para nosotros forma parte de un sueño hecho realidad. Y eso, que cuando todo empezó… quién hubiera dicho que algún día podríamos escribir estas líneas. A deducir de las imagenes cualquiera hubiera tenido sus dudas…

El Don de las Dimensiones

Parece mentira, pero aunque todos los días nos vemos manejando números, pesos, medidas y demás, de pronto te encuentras delante de la angustiosa pregunta: ¿Pero cuánto serán 8.000 kilos?
Justamente esa era la cantidad a partir de la cual el precio de la leña para nuestras estufas iba a ser realmente tentador. 8.000 kilos… Para sacarte de dudas qué mejor que pedir consejos a los amigos. No es que nos haya resultado revelador. Desde “Eso suena a mucho” hasta “Lo he mirado, mi Peugeot pesa mil y pico kilos…” fueron las respuestas. Y la imagen de leña equivalente al volumen de 8 Peugeots en nuestra finca tampoco fue de la mas alentadoras…
En resumidas cuentas: Ya están aquí, ésta mañana a las 7 han llegado 8.000 kilos de leña de olivo y ahora estamos en condiciones de afirmar: ¡¡Es mucho!! ¡¡¡Muchísimo!!!
Que la leña enseguida fue inspeccionada con agrado por nuestra gata Paulina nos ha tranquilizado bastante: Al fin y al cabo es ella quien no suele moverse ni un milimetro de la estufa. Y quién sabe  si viene otro invierno como el del año pasado cuando los carámbanos en el tejado de Sharíqua crecían y crecían…