Desde Sharíqua os deseamos
Las ideas no duran mucho. Hay que hacer algo con ellas.
Ideas don’t last long. Something has to be done with them.
Ideen halten nicht ewig. Man muss etwas aus ihnen machen.
Santiago Ramón y Cajal (1852-1934)
Casa Rural – Jérica
Será un souvenir especial que nuestros huéspedes se llevarán a su casa después de este fin de semana. Sólo: Puede que alguien no sepa muy bien qué hacer con él, ni el porqué ni cuándo este utensilio se introdujo en el mundo mediterráneo. Y no estará sólo. Millones de españoles lo habrán visto alguna vez, quizás incluso lo compraron -puede que ya en octubre- y probablemente lo habrán usado haciendo uso de su fantasía. Hablamos del
“Adventskalender” -Calendario de Adviento-, un imprescindible acompañante de la navidad germana con orígenes en la Alemania protestante del siglo XIX. Un invento que hace años irrumpió en la navidad española y dejó desconcertado a más de uno pensando que con los conejos de pascua ya lo había visto todo.
Aunque a primera vista parece raro esconder números y solapitas en un dibujo, tiene su explicación. Tanto hoy como entonces el calendario que abarca desde los números 1 al 24 sirve de ayuda en una importante cuenta atrás: Hacia la Nochebuena – Día de Nacimiento y, según país, Día de Regalos. Sin embargo, el calendario vivió bastantes variaciones hasta convertirse en esta dulce seducción que hoy en día atrae sobre todo a los niños (y los niños grandes).
Por lo visto fueron protestantes alemanes los que pusieron las bases para el invento. Para contar los últimos días hasta navidad pintaban 24 rayas de tiza
en la pared o la puerta que se iban borrando día a día. Los católicos, por su parte, se conformaban con añadir una pajita por día al belén. Mientras esta última tradición difícilmente daba más de sí, las rayas de tiza pronto se convertieron en pequeños cuadros que se colocaban en el salón.
Una idea que le sirvió al editor Gerhard Lang para en 1902 idear el primer Calendario de Adviento impreso: Un cartón, 24 dibujitos para recortar y el mismo número de casillas donde pegarlas. Un éxito. En los años 20 ya había varias imprentas diseñando calendarios con pequeñas puertas detrás de las cuales aparecían dibujos invernales, navideños, cristianos…
La fama llegó en los años 50 cuando el calendario ya se producía de forma industrial y no sólo ofrecía dibujos sino detrás de cada puerta también una figurita de chocolate. Cierto que desde entonces la
fabricación a gran escala ha mermado tanto el encanto del diseño de los calendarios con motivos en su día románticos, angelicales, misteriosos y festivos como la calidad del chocolate. Así que no es de extrañar que desde hace años están en auge los calendarios hechos a mano, llenados individualmente y con un toque personal. Como recipiente sirven cajitas, calcetines, botes, saquitos…, de relleno -y según edad- chocolates, caramelos, juguetes, galletas, corbatas, licorcitos, juguetes de mayores…
Instrucciones para indecisos se encuentran online y en tiendas de bricolaje.
Quien se haya picado y piense en diseñar el calendario más grande o más caro…, debería pensárselo dos veces: El más grande se encuentra en el mercado navideño de Leipzig y mide 857 metros cuadrados. El más sofisticado fue ideado hace cuatro años en Holanda: En 24 tubitos de cristal se esconden el mismo número de diamantes con un valor de unos 2,5 millones de euros. Evidentemente nada que ver con rayas de tiza en la pared.
Os invitamos a un viaje en el tiempo que nos lleva a la Jérica musulmana, a Sariqa o Sharíqua y de vuelta a Jérica. Un poco de historia que también se reaviva cada vez que uno de nuestros huéspedes nos pregunta sobre nuestra casa rural: “¿Y el nombre? Por qué Sharíqua?”
Así que retrocedamos a los inicios del siglo IX, al momento de la probable llegada de los árabes a tierras jericanas y el paulatino levantamiento de lo que hoy en día conocemos como los restos del castillo, murallas y estrechas callejuelas, las así llamadas atzucats. Será en el siglo X cuando Jérica ya presuma de un imponente castillo y al igual que otras importantes ciudades como Dénia, Sagunto o Segorbe es uno de los reinos de Taifa perteneciente a la Cora de Valencia, también conocida como Cora de Balansya.
En Jérica empieza la época de poderosas familias como los Banu Yamlul o la tribu medinesa de Hazradj, la época de la introducción de nuevas acequias y de molinos, pero también de palabras “arabismos” que perduran hasta hoy en día como “alcagüetear” (cotillear), “almácera” (almazara), “carchofa” (alcachofa), “baldao” (cansado), “tamboriná” (batacazo) o “quicavero” (almez). Lo más llamativo sin embargo fue la construcción de una gran fortificación conocida como gal`a al-asraf o “Castillo de los Nobles”.
Es en los siglos X y XI cuando se habla de dos grandes distritos musulmanes en la zona: el Suhurb (Segorbe) y Sariqa o Shariqua – denominación que da origen al nombre actual de Jérica. Y no sólo al pueblo. Unos mil años más tarde también servirá como nombre para una casa rural. Nuestra casa rural.
Y mientras expertos discuten sobre la posible traducción de Sariqa o Shariqua, dudan entre “subida”, “cuesta” o “empresa”, nosotros preferimos quedarnos con una sugerente y poética traducción de un compatriota árabe que nos dijo que dependiendo de ortografía, acentos y pronunciación también podría significar: “Donde nace el sol”. ¿Qué mejor nombre para un lugar que quiere saludar a sus huéspedes con días felices, días de sol?
El día en Sharíqua suele empezar con un buen desayuno. Pero ni en ese momento, ni mucho menos a lo largo de las horas siguientes los días en nuestra casa se parecen el uno al otro. ¿Una de las razones? Que Jérica, al puro estilo camaleón, es capaz de sorprendernos siempre de nuevo con distintas impresiones.
El pueblo a primerísima hora de la mañana -iluminado, como suelen decir nuestros huéspedes más madrugadores, tipo “spot on”-, el pueblo con niebla, con nieve, bañado por atardeceres impresionantes, enmarcado por nubes tormentosas, con arcoíris, con la torre encendida…
Son vistas que enamoran. Cada mañana, cada día, cada noche. A nosotros, a nuestros clientes, a cualquiera que se ilusione por un bonito entorno rural dominado por la silueta de un pueblo de los más preciosos.
Y para ver las fotos con más facilidad de clic en clic:
http://www.facebook.com/casaruralshariqua y en el álbum “Impresiones de Jérica”.
Hasta hoy no nos habíamos dado cuenta de este resumen anual de wordpress y realmente hace ilusión ver cómo nuestro blog se ha despedido del año 2012.
Sharíqua proudly presents: El informe wordpress sobre “Sharíqua en off”.
Un blog con muchos artículos, aún más fotos y sobre todo con la idea de haceros partícipes de la vida de campo, de los acontecimientos en Jérica y en el Alto Palancia, de momentos especiales e imágenes únicas de nuestra casa rural. ¡Gracias por compartirlo con nosotros!
Han sido vacaciones con premio. O mejor dicho, esfuerzo con premio, porque cuando esta primavera Xema y Paula emprendieron su viaje la idea no era justamente relajarse. Habían decidido seguir el Camino del Cid y pedaleando también pasaron por Jérica y por Sharíqua. Lo que probablemente no se iban a imaginar (y nosotros tampoco) fue que una de las fotos hechas en la finca de nuestra casa rural meses más tarde iba a ganar un premio. El premio del concurso “Como lo vi te lo cuento” organizado por el Consorcio del Camino del Cid.
Xema se había fijado en un pequeño grupo de sillas rojas, las había personalizado con un llamativo “blanco y rojo” y había convencido al jurado que le felicitó por “reparar en detalles que van más allá de los aspectos turísticos o culturales”.
Y ahí están, la foto y los pensamientos de unos ciclistas siguiendo las huellas de Rodrigo Díaz de Vivar.
Después de kilómetros pedaleando,
abatidos por el cansancio y comentando las peripecias del proyecto,
nuestras conversaciones oídas desde fuera,
bien podían parecer las que mantenían estos tiestos entre sí.
Xema Orts Soriano
¡Enhorabuena, Xema, y gracias por facilitarnos la foto!
Un abrazo desde Jérica, Anna y Vicente.
Aunque nuestras intensas investigaciones en la red mundial no nos han sacado de dudas y seguimos sin saber si se trataba de un saltamontes, una langosta o un grillo, lo que era evidente es que había golfeado durante toda la noche y por lo visto necesitaba una ducha. Viéndolo así de fresco en una de las habitaciones de Sharíqua, sin embargo, otra duda aparte de la procedencia del imponente bicharraco era aún más perentoria en aclarar: ¿El cliente a quien le había tocado el saltaduchas iba a querer compartir su estancia con él? Ante la duda, optamos por el desalojo (del bicharraco, claro!)
Fuese lo que fuese, una cosa quedó clara: Saltar sí saltaba y cuando al final logramos posarlo en la repisa de la ventana del baño tampoco tenía prisa en irse. Lógico. ¿Quién podría perderse esta preciosa vista de Jérica disfrutando de la fresca brisa matutina? Después de un buen rato quieto, otro de ejercicios de gimnasia matinal en el cordón de la persiana y de demostraciones de agarre fenomenal en posiciones extremadamente vertiginosas, se fue como había venido: silencioso, en el absoluto anonimato y…. saltando.
Y dejándonos con dos conocimientos nuevos:
1. También a los Gryllidae, los Ensifera y los Tettigoniidae les gustan las habitaciones con vistas.
2. Según la Ley de Dolbear (de Amos Emerson Dolbear; 1837-1910) gracias a la intensidad del canto del grillo “Snow Tree Cricket” se puede calcular la temperatura.
La fórmula parece concluyente:

Cierto, nos ha costado pero aquí nos tenéis, hemos dado la cara.
Sharíqua está en Facebook y si nos queréis acompañar en este nuevo viaje, nos encontráis en sharíquaenfacebook.
Ahí nos vemos, si os apetece, y prometemos teneros al día de (casi) todo lo que pasa en Jérica, Sharíqua, el Alto Palancia …
¿Cómo qué? Por ejemplo, cómo celebrar San Juan y resistir a la venidera ola de calor sin tener que meter los pies en el Mediterráneo…