Puccini en Segorbe

Foto: BCN

Un evento especial, una noche de ópera está esperando a los amantes de la lírica: “Madama Butterfly” de Giacomo Puccini se representará el 24 de marzo por “The Concerlírica Opera Company” en Segorbe.

Foto: Concerlírica

La historia de amor, pasión, engaños y desesperación es interpretada, entre otros, por los protagonistas Miki Mori, soprano de Japón, en el papel de Cio Cio San alias Butterfly y el tenor peruano Andrés Veramendi como Pinkerton.

La ópera tiene lugar en el Auditorio Municipal “Salvador Seguí”. Inicio a las 21.00 horas.

Las entradas (20′- €) se venden en al ayuntamiento de Segorbe (Plaza Agua Limpia), en la concejalía de cultura. Horario de 10 a 14 horas. Teléfono: 964 132 151.

Árboles como monumentos

¿Cuándo, si no en el “Año Internacional de los Bosques”? Jérica celebra el Día del Árbol e invita a todos a conocer las preciosidades recientemente catalogadas como árboles monumentales. Y no sólo es una magnífica ocasión para conocer mejor algunas joyas de la naturaleza jericana, también hay que currárselo un poco…

Carrasca Monumental / Foto: Ayuntamiento de Jérica

El programa del domingo, 13 de marzo, es el siguiente: A las 9 de la mañana en la fuente de Randurías empieza el recorrido por los árboles monumentales, como son dos plataneras, dos eucaliptos y una impresionante carrasca en la partida de la Vuelta del Pino. Desde Randurías se sigue en bici o caminando hacia la Vuelta de la Hoz, donde se limpian zonas repobladas en otras ocasiones y se plantan árboles nuevos, todos ellos autóctonos como boj, acebo, encina, quejigo, arce y madroño. Esto, sin duda, se merece un almuerzo, que tiene lugar en la Fuente de la Gota.

La siguiente parada es en la Vuelta del Pino, donde se puede admirar la centenaria y monumental carrasca. El camino sigue por las orillas del río Palancia hasta llegar a la casilla de Santa Bárbara en la Vía Verde, donde está esperando otro refresco.

Sólo hay dos excusas para no apuntarse: No haber cumplido 8 años (que es la edad mínima recomendada para participar) o no querer disfrutar de una ruta de unos 6 kilómetros por rincones preciosos de Jérica. Pero quién va a decir que no a una propuesta tan bonita? Más información tenéis en www.jerica.es

Defendiendo el terreno

Foto: Vicente Sancho / CMA

Es bien sabido que a los americanos les gustan las invasiones. ¿Por qué iba a ser una excepción un pequeño cangrejo? Es el caso del “Procambarus clarkii”, un cangrejo originario del sureste de los Estados Unidos y noreste de México que se ha apoderado de los ríos, barrancos y humedales de toda España. Para no caer en injusticias hay que decir que también Procambarus clarkii contaba con su particular amiguito español que le apoyaba en sus andaduras…

Eran los años 70 y dado el continuo deterioro de su hábitat el cangrejo de río autóctono español, o sea Austropotamobius pallipes, empezaba a escasear por todos los sistemas fluviales. Había llegado el gran momento para unos emprendedores andaluces decididos a hacerse de oro: Con la introducción del cangrejo americano en las Marismas del Guadalquivir en 1974 pensaban crear la primera “astacícolas-factoría”. Con lo que probablemente no contaban era que el cangrejo yanqui no sólo se reproducía a un ritmo vertiginoso y pronto iba a invadir terrenos no pensados para él, sino también introdujo la peste del cangrejo. Primero en Andalucía, luego también por los arrozales de Valencia, el Delta del Ebro y finalmente por toda España. Si Austropotamobius pallipes ya estaba en malas condiciones, el competidor americano iba a darle el resto.

En el País Valenciano el cangrejo de río autóctono fue declarado en peligro de extinción en el año 2004. Pero esta vez era él quien tenía un

Foto: Vicente Sancho / CMA

amigo a su lado y con la ayuda de conservacionistas y la propia consellería desde hace años se está trabajando en la reintroducción del pequeño crustáceo. Como el día 5 de marzo, el Día del Cangrejo, cuando en el parque natural de la Sierra de Espadán soltarán cientos de cangrejos “valencianos”. Una iniciativa que desde 2005 ha logrado aumentar las poblaciones de ese cangrejo de once a 38.

Quien no quiera perderse los primeros pasos de los nuevos habitantes de la Sierra de Espadán puede apuntarse a la suelta en el teléfono 964 629 112 o vía e-mail: parque_espadan@gva.es.

El encuentro es a las 10 horas en la Fuente La Calzada en Algimia de Almonacid.

Bien orientados

Incluso caminando por los rincones más escondidos de la Sierra de Espadán, el fin de semana que viene habrá que contar con compañía. El lado bueno: Si alguien se pierde – que es fácil en ese precioso parque natural, el más grande de toda la Comunidad Valenciana – las posibilidades de salir airoso son muchísimo más altas que otros días: El 4, 5 y 6 de marzo se celebra el “1º Raid  de Aventura Sierra de Espadán” y habrá 65 equipos a los que no les faltará una buena, buenísima orientación. Así recorren la sierra en búsqueda del camino correcto y del éxito: a pie, escalando, en bici, en piragua… Los hombres y mujeres  ponen a prueba: resistencia, navegación y supervivencia. Una competición que traerá raiders de toda España al Alto Palancia.

Para más información podéis consultar http:/raidsierradeespadan.org/webraid/

A bailar

Hoy  sábado, 26 de febrero, Jérica se va a llenar de melodías tradicionales aragonesas, y no sólo eso. Se celebra el “I Encuentro de Escuelas de Canto y Rondallas Aragonesas” al cual han sido invitadas escuelas de Teruel, Castellón y Valencia.

Para todos a quienes les gusta la música de las rondallas y las jotas, a las 16.00 horas los grupos actúan en el salón en los bajos de la casa de cultura. También participan el Grupo de Música Tradicional “Arte Baturro” de Jérica y la Rondalla La Pastorica.

Degustando

La suerte es que duran un mes. La mala suerte, que probablemente no habrá ni tiempo ni presupuesto para probarlo todo. La solución: Dejarse algo para el año que viene porque viendo que ya es la XIV edición, las Jornadas gastronómicas del Alto Palancia seguro que tienen un largo futuro.

Este año participan 34 restaurantes desde Bejís a Azuébar pasando por Jérica, Navajas y Segorbe. Ofrecen platos típicos como las ollas de pueblo o un revuelto de güeña, una fondue de sobrasada, saquitos sorpresa o migas de pastora. Siguiendo con cordero de la comarca, terrina de jabalí, matanza de orza o un cochinillo confitado y rematando con buñuelos de calabaza, torrijas o suspiros de monja…

¿Se os ha abierto el apetito? Todos los menús y direcciones los podéis encontrar en www.altopalancia.net

Una santa y 1.500 raciones

Su vida fue corta y terminó con un crimen.

Corre el año 250 cuando en la siciliana Catania van a suceder horrores. Una joven acosada por un viejo verde llegará a defender su virginidad hasta la muerte. Le cortan los senos, la ponen sobre cristales y carbón al rojo vivo, la llevan a una cárcel y la tiran en una podrida celda, donde la pobre joven finalmente muere. Así lo recogen los manuales sobre santos y santas, porque Águeda de Catania (225-250) no sólo se convirtió en martir, sino también fue nombrada santa.


Hoy en día su estremecedora historia es conocida por muy pocos. También cuando el día 5 de febrero se celebre su día en Jérica, que la ha elegido patrona del pueblo, no habrá muchos que recuerden su triste final. Que sus penas hayan caído en el olvido, sin embargo, no quiere decir que el día de su santo no se afilen cuchillos… Cuando muy de mañana en Jérica se reúne un grupo de mujeres, ellas sólo tienen una meta en mente: Preparar la olla de Jérica que en honor a Santa Águeda va a servirse a todo el pueblo – y a muchos más.

Los números hablan por si solos: Esa mañana se prepararán 30 kilos de cardo, 30 kilos de berzas y 150 kilos de patatas. Además se echarán a las ollas unos 50 kilos de alubias, otros 50 kilos de arroz, 7 kilos de sal y 55 papeletas de azafrán. Y desde luego, que no falte la carne: Y ahí van 18 kilos de pata de cerdo, 18 kilos de hueso de corbet, 33 kilos de cuello, 12 kilos de rabo de cerdo, 45 caretas del mismo y 16 kilos de morcilla. El resultado: 22 calderas a rebosar.

Es evidente que esta olla no puede salir mal, aunque cualquier cocinero cara a estas cantidades desearía no estar en la piel de las mujeres y hombres responsables de ese manjar…

Mientras en los bajos de la casa de cultura cuecen las ollas gigantes durante horas y horas, pasados pocos minutos del mediodía los primeros jericanos – y los que se han enterado de otros pueblos, turistas y visitantes – empiezan a hacer cola delante de la puerta. Unos con sus propias cazuelas a rellenar, otros esperando a recoger una ración en plato de plástico. La espera no sólo se recompensa con un puchero muy sabroso, sino también con un delicioso jericano, el pastel típico del pueblo que elaboran con tanto mimo Rosa y Ricardo en su pastelería. Lo de ellos es verdadera pasión, al fin y al cabo ¡¡¡son 1.500 pastelitos!!!

Este año la olla se repartirá el domingo, día 6 de febrero, a partir de las 14.30 horas. Pero la fiesta de Santa Águeda aguarda más sorpresas aún, desde procesiones, ofrenda de flores pasando por exposiciones y la famosa “bacalà”, una comida popular de bacalao, nueces y vino en plena calle la medianoche del sábado.

El programa lo tenéis en www.jerica.es

Por cierto, uno vez visitando la página, por qué no echáis un vistazo al apartado “Gastronomía”. Ahí teneis la receta de la olla para 4 personas. Porque tampoco es cuestión de querer hacer a la primera un puchero para 1.500 comensales…

Sin miedo

Imprescindible: Afición al Allium cepa L., un peto, cantidades indecentes de servilletas y una absoluta falta de sentido del ridículo. Con estos cuatro ingredientes una Calçotada promete ser un festín de lo más especial. ¿Que para degustar esta cebolleta blanca, tierna y dulce con D.O. propia “Calçot de Valls” hay que ir hasta Tarragona, la meca de esta comida popular? En absoluto.

Jérica, nuestro pequeño pueblo en el Alto Palancia, se ha apuntado al evento y gracias a la Asociación Gastronómica Cantharellus de nuevo organiza una “Calçotada popular” que se celebra el 22 de enero – incluso antes de que se abra de forma oficial la temporada el último domingo de enero en Valls.

Mientras se asan los calçots sobre fuego vivo, los comensales tienen tiempo para prepararse mentalmente a lo que les viene encima: Nada de etiqueta ni de cubiertos ni de manuales de comportamiento. El lema es “manos al calçot”, y cómetelo como puedas.

Una vez están totalmente chamuscados, vamos negros en el sentido de negro, negro, los calçots tradicionalmente se envuelven en papel de periódico, se sirven en una teja caliente y se comen con las manos. Después de haber quitado la capa chamuscada, se unta la cebolla en  una salsa romesco, se estira el cuello al estilo “pelícano” echando la cabeza para atrás, se abre la boca y se intenta meter el calçot de la forma más elegante “pa’ dentro”. Un propósito destinado al fracaso. Y que se sepa: Pedir cualquier artilugio que pueda servir de ayuda en Cataluña se juzga duramente como “una mica pijolero”.

Cuando ya no se distingue el color de las manos de los calçots chamuscados, viene el segundo plato, que también en Jérica consiste en panceta, longanizas, morcilla y chorizos. Desde luego, toda una prueba para cualquier estómago, y desde luego una de las comidas más divertidas. Todo esto se riega con vino, cerveza, café y licores y como postre – ¿qué iba ser? – crema catalana.

¿A qué suena a una experiencia que no habría que perderse? Y para quedar bien no hace falta ser catalán, ni siquiera español. Uno de los récords en la competición del come-calçots más rápido de Valls lo tiene el hijo de padres español-austríacos. En 2002 se zampó ni más ni menos que 3,1 kilogramos – con otras palabras 326 calçots. Sólo uno pudo más y sostiene el récord absoluto: Ramón Forès Sans abasteció su estómago en 1997 en tan sólo 45 minutos con 3,2 kilogramos de calcóts.

Para apuntarse a la calçotada jericana hay tiempo hasta el 19 de enero. Las reservas hay que hacerlas en el número de teléfono 964 129 696 (Café Cochera). La Calçotada vale 20 euros por persona – juegos tradicionales inclusive.

Falta hace

Hogueras, procesiones, baile, carreras de caballos, rollos benditos, carne a la brasa, toros y sobre todo mucha, mucha agua bendita. Hasta el sorteo de un cerdo o como mínimo raciones de otro de la misma especie. Es San Antón y alrededor del 17 de enero casi todos los pueblos del Alto Palancia – y del resto de España, y del resto de Europa, y del … – recuerdan los méritos de ese eremita que nació un día lejano del año 251 en Egipto.

Es el día cuando los curas ven caras que no les suenan para nada, el día de insólitas colas delante de las iglesias y también el día que muchos se acuerdan que tienen animales. Si para recibir la bendición de San Antón, el protector de los animales, antes se arrastraba a cerdos, vacas, burros y demás delante del cura, en la mayoría de los pueblos el panorama ha cambiado drásticamente: Hoy en día desde el hamster hasta el husky, desde el geko hasta el gato se estremecen bajo la bien lanzada ración de agua bendita. Viendo que cada año tan sólo en este país se abandonan más de 100.000 animales domésticos, falta les hace que alguien les eche una mano. Y quién mejor que este santo tan polifacético, patrón de los campesinos y los porqueros, de los animales útiles, pero también de los carniceros…

Caricatura de Wilhelm Busch

Y quién sabe si no nos acordaremos algún día de que San Antón, mucho antes de llegar a la fama como amigo de los animales, fue reclamado y exhortado para curar una temida enfermedad durante el medievo  llamada “Fuego de San Antón”, que en realidad era una intoxicación causada por el así llamado cornezuelo del centeno. Y con lo que nos echan en los campos… puede que falta nos haga alguna mano divina…

Pero esto, desde luego, son pensamientos que se olvidan cuando las hogueras en vísperas del 17 de Enero y durante el fin de semana siguiente “enciendan” Jérica, Caudiel, Navajas, Segorbe, Viver…, cuando los fuegos de San Antón ardan para espantar espíritus malignos, miedos y maldiciones.

Os esperan fiestas con ese sabor auténtico y especial, con el frío necesario para querer arrimarse al fuego, con ese aire de creencias populares y  momentos ancestrales.

Cicatrices

“Recuperar la memoria de las víctimas y dignificar el nombre de quienes sufrieron el castigo de mantenerse fieles a la Constitución y a la democracia que representaba una República con vocación europeísta y modernizadora”. Así explicó el periodista y historiador Ramón Martín ante el periódico El Levante una de las metas de su larga y exhaustiva investigación sobre las cicatrices que dejó el franquismo en la comarca del Alto Palancia.

El resultado es el libro titulado “La represión franquista en el Alto Palancia” que el autor presentará el viernes, 10 de diciembre, en Segorbe. Un libro que da nombre a las víctimas, a los fusilados, encarcelados, los que sufrieron los campos de concentración, el exilio, las represalias. Un libro que habla de los maquis, la guerrilla antifranquista que actuó hasta 1952 por los montes de la comarca – en fin, de todos aquellos que defendieron los ideales republicanos, una constitución, la democracia.

La presentación del libro empieza a las 19 horas en el Casino de Segorbe.