Paseo pausado

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rio palancia bejis4_casa rural shariquaTierra rojiza que contrasta con grandes campos de almendros en flor, pinos negros y carrascos acompañados de un denso rio palancia bejis1_casa rural shariquasotobosque, olivos fuertes descansando de la última cosecha y preciosas vistas a un valle encabezado por una imponente mole de montaña. Así se resume una bonita caminata por el valle del Río Palancia en Bejís. Una caminata de un par de horas que gracias a una extensa red de pistas forestales más bien merece la calificación de paseo, apto para cualquier amante de la naturaleza en busca de una amena y reconfortante excursión.

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Este paseo circular arranca en el “PRV-275 Fuentes del Palancia”, pero en vez de bordear las orillas del Río Palancia, primero coge altura en dirección del Cerro Simón. Es una pista que se abre camino entre campos y un denso bosque y en varias ocasiones nos ofrece una bonita panorámica con la silueta de Bejís al fondo.

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Como no puede ser de otra forma, es la Peñaescabia que acapara la mayor atención. Esa singular montaña que debajo de sus 1.318 metros da cobijo a un excepcional ecosistema en el cual se sienten a gusto el gato montés, la gineta, el águila perdicera o el buitre.

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Es el hogar de animales frágiles con nombres tan bonitos como la preciosa mariposa isabelina “Graellsia isabellae” o el huidizo murciélago de bosque “Barbastella barbastellus”. Un sitio donde crecen a gusto las carrascas, los quejigos, las sabinas y los tejos.

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rio palancia bejis22_casa rural shariquaDespués de haber disfrutado de las vistas desde el Mirador del Collado Royo toca bajar de nuevo a las orillas del Río Palancia.

Se llega a los Cloticos, una emblemática zona donde nace la fuente del agua mineral de Bejís y donde el río demuestra su lado más juguetón: Pequeñas cascadas, pozas y pequeños “rápidos” acompañan al caminante en este tramo final llamado “Ríos Arriba”.

 

 

 

Último aviso

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Caminantes con ganas de conocer una de las rutas por el Alto Palancia, acérquense rápidamente a nuestra comarca: Quedan pocos días para emprender bonitas caminatas sin tener que madrugar para evitar horas con mucho calor. Nosotros hemos despedido la temporada primaveral con una de nuestras favoritas, un clásico que no cansa nunca: subir a la Peñaescabia en Bejís, gozar de extraordinarias vistas, vivir un festival para los sentidos, dejarse seducir por aromas intensos, flores como alfombras mágicas… para después bajar por uno de los barrancos más encantadores de la región: el Barranco del Resinero, un juguetón riachuelo con aguas cristalinas y un entorno que enamora.

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Ampliando horizontes

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Si te encantan las vistas panorámicas de 360 grados, hay una caminata que no te puedes perder. Es una sierracaudiel_casa rural shariquaruta circular por la Sierra de Caudiel que pasa por muchas fuentes, viejas masías e impresionantes llanuras. Una ruta que arranca en el Collado de Arenillas y que se puede disfrutar gracias a los esfuerzos del Club Excursionista Alto Palancia que la recuperó el año pasado dejándose la piel y muchas gotas de sudor. Sólo pocos meses después uno puede hacerse una idea del trabajo realizado porque ya empiezan a volver a crecer los arbustillos, la maquia y las flores al borde del camino, demostrando una impresionante fuerza y salud.

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Y es que todo el recorrido nos lleva por una naturaleza exuberante caracterizada por carrascas, pino rodeno, romero, sierracaudiel14_casa rural shariquasierracaudiel8_casa rural shariquaquejigos y aliagas, pero también por algún que otro arce, acebo o tejo. Vetustas hiedras convertidas en árboles abrazan a las rocas y frágiles líquenes y musgos pintan preciosos contrastes con la piedra rojiza de la sierra. A lo largo de la “Senda El Vergel”, también conocida como “la ruta de las cinco fuentes”, vale la pena fijarse en la gran variedad de la vegetación, pero uno tampoco se cansa de admirar las impresionantes vistas.

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En la lejanía saluda la majestuosa Peñagolosa, mucho más cerca quedan las montañas de la Sierra Espina, la Espadán y la Calderona. Una panorámica completada por el precioso valle de Montán y las bien esculpidas Canteras de Gullirno en la misma Sierra de Caudiel. Después de haber pasado por debajo de esa pequeña cordillera se llega a la llanura del Alto de la Covarada.

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A partir de ese momento el camino ya casi discurre al mismo nivel, nos lleva por masías abandonadas, campos medio trabajados y poco más tarde se abren las vistas hacía Higueras y Pavías. A través del “Cordal de los Contrabandistas” finalmente se alcanza el punto más alto de la ruta y de la sierra, el famoso “Alto desierracaudiel18_casa rural shariqua la Palomas” con sus 1.156 metros de altura.

Falta poco para completar los 14 kilómetros de esa ruta circular que pasando por el Pórtico de la Ventisca nos lleva al punto de partida. Cinco horas llenando los pulmones de aire puro y abriendo nuevos horizontes.

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Arriba y abajo

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arteas5_casa rural shariqua arteas_casa rural shariquaDe momento ninguna empresa de productos de limpieza se ha fijado en ellos. Tampoco García Berlanga se interesó en su día para rodar su serie de rivalidades pueblerinas en este enclave altopalantino. Pero tanto Arteas de Arriba como la vecina Arteas de Abajo no sólo hubieran dado la talla como plató televisivo-publicitario, sino que cualquiera se hubiera enamorado de este precioso rinconcito en tierras de Bejís. Un rincón olvidado que invita a dar un paseo entre las dos aldeas, a disfrutar del silencio y la vida rural en esencia pura.

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Hay un breve paseo de unos 15 minutos por el campo entre estas dos aldeas de Bejís. Para alargarlo un poco y convertirlo en circular, desde Arteas de Abajo se puede disfrutar del sendero local “Fuentes de Arteas” entre las dos aldeas o subir por la carretera -sin tener que temer encontrarse con un sólo coche- y entrar por la parte del río Canales a Arteas de Arriba. Es la zona alta del pueblecito, predominada por una gran chopera y una peculiar fuente que bien distingue entre los chorros de agua fresca para humanos y los del ganado. Al lado, un bonito lavadero hace pensar que en un concurso por la paella más brillante quizás los de arriba hubieran partido con ventaja, pero también los de abajo -como luego se verá- no deben temer quedar mal. Ellos no sólo presumen de otro lavadero bien bonito, sino también de una pequeña ermita.

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Las Arteas son sinónimo de aire puro, tranquilidad, arquitectura rural con vistosa piedra roja, viejos pajares y un par de casas bien restauradas. Encontrarse con un aldeano, sin embargo, parece algo inverosímil, más en invierno cuando por estas tierras que rozan los 1.000 metros de altura la mínima racha de viento se hace sentir como un soplo del ártico. Un lugar en el que se sienten a gusto los enebros y cipreses, convertidos en los reyes del paisaje. Un lugar donde en Arteas de Arriba se acaba la carretera y sólo deja opción de seguir andando, esta vez por el GR en dirección Collado de la Salada, o, una vez puestos, hasta el Estrecho de Gibraltar.

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teresa_casa rural shariquaTres horas caminando, tres pueblos y un sinfín de impresiones, bonitas vistas y un viaje al pasado. Esto es lo que ofrece el bonito paseo circular entre los pueblos de Teresa, Torás y Bejís, mejor dicho su pedanía Ventas de Bejís. Después de haber disfrutado de la preciosa panorámica de Teresa desde lo alto del pueblo, la caminata arranca por el camino antiguo que une Teresa y Torás, hoy señalizado como PR-63.2. Un camino que lleva por campos de olivos y almendros, obsequia con imponentes enebros y sanísimos quejigos repletos de bellotas. No puede faltar ese campito alejado del pueblo y aparentemente fuera de cualquier camino, donde un agricultor se esfuerza y afronta todo tipo de dificultades para llegar con su tractor y cuidar de unos pocos arbolitos. ¡Qué valor!

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Pronto se ofrecen bonitas vistas a la montaña “fetiche”, la Peñaescabia. Poco antes de llegar a Torás se pasa teresa6_casa rural shariquacerca del Refugio Peñarroya del Frente de Levante (1938). Llegando al pueblo, los bares de la Plaza Mayor se prestan para una primera pausa, antes de continuar por el Camino de la Huerta en dirección a Bejís. Tiempo para observar fauna y flora, venerables olivos, majestuosas águilas y diminutos petirrojos, tiempo para disfrutar de las vistas a las montañas.

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Pronto se llega a la orilla del Río Palancia y a otro testigo de tiempos difíciles: un puente roto como monumento como recuerdo de la horrible riada de 1957. Al lado, un sendero local -y el viejo PR-80- bordea la orilla y adentra al caminante en un precioso paisaje fluvial.

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Minutos más tarde aparece Ventas de Bejís, uno de los muchos barrios de Bejís que ha preservado un teresa14_casa rural shariquaambiente de antaño, una enorme tranquilidad y el sabor a la dura vida rural. Vale la pena echar un vistazo al bonito lavadero y unas históricas pilas de piedra a la salida de la aldea. teresa15_casa rural shariqua

La ruta sigue durante un kilómetro por la carretera en dirección a Teresa, para, a la altura de una señal de acotado de pesca, bajar de nuevo al río. Huertas abandonadas, huertas cuidadas, una vieja fábrica de luz, pequeñas casitas en ruina, árboles en modo invierno, arbustos poco antes de quitarse su vestido de otoño. El paisaje impresiona al igual que la panorámica de Teresa, que esta vez aparece desde la llanura del Río Palancia.

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Bajo las nubes

 

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¿Emprender una caminata en pleno agosto? Sí, pero con tres ingredientes imprescindibles: El parte meteorológico prometiendo un día nublado, el despertador sonando a una hora indecente, y elegir un sendero que obsequia con bonitos trayectos entre árboles. Tres condiciones que estos días nos hicieron casa rural shariquasubir a la cima de la Rápita, preciosa montaña en el corazón de la Sierra Espadán.

Al llegar al collado de la famosa nevera justo entre las localidades de Algimia de Almonacid y Alcudia de Veo, el pico de la Rápita aún se esconde entre nubes bajas. También el mar en el horizonte logra tapar su brillo baja un manto de neblinas y nubes. Es el momento ideal para emprender el camino que casi desde el inicio no deja lugar a dudas: Habrá que superar una subida bastante fuerte hasta hacer cumbre.

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Si a mitad de camino el sol demuestra que no se deja impresionar por pronósticos meteorológicos y empieza a abrirse camino entre las nubes, no importa. Pronto habremos llegado a un bonito y denso bosque de pinos, encinas y algún que otro rugoso alcornoque que nos permiten avanzar sobre una blanda alfombra de pinocha y hojas secas, disfrutando de una sombra agradable.

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rapita9_casa rural shariquaNo cabe duda que el bosque vive una de las más severas sequías, el monte bajo parece haberse contraído y deja al descubierto y sin protección a madrigueras y un montón de fauna menuda que se da prisa en escapar de las pisadas que se acercan. Mucho más evidente, que el mundo de los animales minúsculos, son las huellas y cicatrices que ha dejado la Guerra Civil. Pasamos por muchas trincheras, escavadas en tierra, escavadas en roca o construidas en piedra seca, todas ellas pertenecientes a la importante línea de resistencia republicana “XYZ”.

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Alcanzados los 1.106 metros del Pico Rápita, llega el momento del merecido almuerzo. Esto sí, las fantásticas vistas que en días claros quitan el aliento, este día se esconden entre las nubes y el centelleo del cada vez más caliente aire de verano. Tampoco importa, más bien es una buena excusa para repetir en primavera u otoño con sus cielos tan limpios y brillantes.

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Entrando en calor

casa rural shariquaAunque no hayas puesto ni un sólo pie en la calle, difícilmente se te habrá escapado un impactante fenómeno meteorológico: Es junio y suben las temperaturas. Sí, así es. No bromeo. Y así lo recogen todos los telediarios, informan largo y más o menos entendido sobre la relación “inminente verano-calor” y sólo gracias a que los Borbones ocupan la mayoría de los titulares nos ahorramos más trivialidades al estilo de “ya empieza el calor pero el mar aún está frío”… Pero bien, evidentemente nos preguntamos otra cosa: ¿Y la caminata prevista para este mes, aun se podrá hacer? Porque ya se sabe, a medida que sube el mercurio bajan las ganas de conquistar grandes cimas.

La solución está en los valles de nuestros ríos y riachuelos como el Palancia, el Mijares o el Maimona, en agradables paseos-caminatas acompañados del suave sonido del agua, en la relajante imagen de pantanos como el Regajo en Jérica o el Embalse de Arenós en Puebla de Arenosa, en apetecibles pozas para un baño de lo más natural y en fuentes con aguas saludables. Basta con un par de imágenes para no poder resistirse…

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A vista de pájaro

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 resinero3_casa rural shariqua resinero13_casa rural shariqua resinero11_casa rural shariqua Hay muchos senderistas que al oír la palabra “primavera” no pueden evitar pensar en otra que empieza con la misma letra: Peñaescabia. Al nombrar esta montaña emblemática de Bejís, otros no se resisten en contestar con un deseo: ¡Qué la vuelta sea por el Barranco del Resinero! Sin duda, una caminata encantadora tanto por sus espectaculares paisajes caracterizados por montañas majestuosas como La Juliana (1.476 m), La Pericona (1.468 m) o la propia Peñaescabia (1.331 m), como por la vegetación tan variada con sus pinos negro, carrascas, arces, tejos y sabinares y, por supuesto, por el impresionante Barranco del Resinero con sus aguas cristalinas y su verde asombroso. resinero_casa rural shariqua resinero1_casa rural shariqua resinero12_casa rural shariqua resinero19_casa rural shariqua  resinero5_casa rural shariqua resinero9_casa rural shariqua Nosotros esta vez empezamos la ruta en la Casa del resinero18_casa rural shariquaForestal que se encuentra al poco de pasar los Clotícos de Bejís en dirección al nacimiento del río Palancia. A unos 40 m de la casa se deja la pista para subir por la izquierda por una cómoda senda entre pinos, romeros y  matorral. resinero7_casa rural shariqua

Unos minutos más tarde se llega a la pista que lleva a la base militar de La Salada y, recorriéndola apenas un kilómetro, hacia la derecha también llegamos a la senda bien señalizada que sube a la cima de la Peñaescabia. El esfuerzo para superar unos 200 metros de desnivel se ve recompensado ya por el camino. Parece ser el paraíso del gamón común que crece en grandes extensiones mezclándose con pequeñas preciosidades en amarillo, lila y rosa. Primavera se mire donde se mire. 

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Una vez llegados a la cima de la Peñaescabia, el panorama se compone de un bonito círculo de sierras como las de El Toro, Espadán y Calderona, de picos como el Pina, La Salada, Peña Juliana y al fondo la Peñagolosa. La diminuta aldea de El Molinar que hace poco vimos “cara a cara” ahora se presenta a vista de pájaro. Sin duda, hemos llegado al lugar ideal para el primer picnic. 

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Desde la Peñaescabia ya se divisa el camino a seguir. La senda nos lleva primero al vértice de la Peña con su marca geodésica y pasando por la cuerda del Alto de la Cruz ya emprendemos camino al Barranco del Resinero. Cruzamos la pista de la Salada y, caminando entre una cada vez más densa vegetación, se anuncia el río Resinero. Un riachuelo idílico, con aguas cristalinas, pequeñas cascadas, peces, un sinfín de insectos y flores que disfrutan de este ambiente sano y húmedo. No habrá que pensárselo dos veces: Ha llegado otro lugar ideal para hacer una pausa y gozar del momento. 

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Después de buscarnos camino siguiendo el cauce del Resinero, el último tramo del trayecto recorre por pista hasta que a lo lejos de divisa la Casa del Forestal. Y con ella el fin de una caminata primaveral que entusiasma cada vez de nuevo.

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PR – Panorama recreativo

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A veces sólo es cuestión de dar un pequeño paseo para obsequiar la mente con vistas panorámicas, relajar los ojos con tonos verdes, blancos, lilas y… sobre todo para regalarle al oído unos momentos de descanso disfrutando del silencio absoluto. Pues, nosotros para estos fines elegimos una breve caminata por la zona del Puerto de Arenillas a mitad de camino entre Caudiel y Montanejos. Un PR que pasa por el Mas de Noguera y nos lleva en dirección Pina de Montalgrao.

Es un camino fácil de andar que pasa por bancales abandonados, plantaciones de almendros (ahora en flor) y preciosos pinos negros. Ofrece vistas a un bonito valle mientras la imagen de una de las montañas más altas de la provincia de Castellón guía al caminante: Santa Bárbara de Pina que se eleva unos 1.405 metros sobre el nivel del mar. 

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No llegamos hasta esa imponente montaña, pero aún así el paseo ha valido el pequeño esfuerzo. Os dejamos algunas imágenes del panorama, de detalles como una gota de resina al sol y, cómo no, de un pequeño mar de flores de almendro.

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Un pico que apasiona

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Con sus 1.099 metros es el segundo más alto de la zona, ha dado su nombre a todo un parque natural y desde cuatro pueblos en sus alrededores se abren caminos hacía él: Estamos hablando del Pico Espadán, una cima emblemática que obsequia con fantásticas vistas no sólo a las casi 32.000 hectáreas del Parque Natural Sierra Espadán, uno de los parques naturales más grandes de la Comunidad Valenciana, sino también a cimas lejanas y horizontes azules.

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Llegados a la cima, se ofrece una panorámica inolvidable: Rodeado de sus hermanos mayores y menores, el Pico de la Rápita (1.106 m) el Alto del Pinar (1.101 m), desde el Pico Espadán la vista abarca hasta la costa mediterránea o el pantano de Onda  y deja ver en el horizonte las dos cimas más altas de la provincia de Castellón: el Pico de Santa Bárbara (1.404 m), aún en tierras del Alto Palancia, y la Peñagolosa (1.813 m).

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Para llegar a este espléndido mirador, no obstante, al senderista se le exige algún que otro esfuerzo. Hay caminos hacia la cima desde Algimia de Almonacid, Almedíjar, Aín o Alcudia de Veo y la elección no es fácil, ya que todos llevan por el parque natural y ofrecen preciosas vistas y una naturaleza exuberante. Al caminante le esperan monumentales alcornoques, imponentes pinos y un sinfín de otros tipos de árboles y arbustos que se sienten a gusto en esa tierra especial, caracterizada por suelos de rodeno -una piedra que destaca por la alta absorción de agua- y agraciado por suficientes lluvias y un ambiente con un gran nivel de humedad. 

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Da igual la ruta escogida, una subida al Pico Espadán durará entre 3 y 6 horas y habrá desniveles alrededor de los 500 m. Un atrevimiento sudorífero, así que no extraña que esa caminata es todo un clásico para los meses de octubre e  invierno. Habrá que ir provisto de agua y un buen bocadillo. Y desde luego, con anteojos y cámara. 

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Y no sólo se descubre una vegetación variada, tampoco faltan viejos testigos de tiempos pasados: En esta parte de la sierra hay un gran número de neveras que antaño sirvieron para guardar la nieve hasta bien entrada la primavera y así abastecer de hielo durante los días más calurosos. Son edificios de piedra que datan de los siglos XVIII y XIX, en parte bien conservados o restaurados. 

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