Almendros en apuros

Ya están aquí y para su debut no hubieran podido escoger peor momento. Justo cuando el mercurio de los termómetros en los pueblos del Alto Palancia emprendió camino hacía abajo, se asomaron las primeras flores de almendro. Después de haberse encontrado con temperaturas nocturnas bajo cero y despertarse algo “arrugadas”, probablemente los miles y miles de capullos se lo pensaran bien antes de abrirse y llenar el campo y el cielo con sus toques rosa y blanco. Es que anoche tuvimos 5 grados bajo cero en Jérica – y aún estábamos de suerte, mirando hacia la vecina Teruel donde tiritaban con unos mínimos de 12 grados bajo cero.

De todas formas, faltará poco y los campos de almendro en flor cambiarán el paisaje y abrirán la temporada de novedades casi diarias en la naturaleza que por fin se está despertando de su sueño invernal. Y enseguida el almendro tendrá competencia. Cuando en otras regiones lamentan la caída de sus últimas flores, en el Alto Palancia ya se visten de blanco los campos de cerezo. Otro espectáculo que no hay que perderse.

Sin miedo

Imprescindible: Afición al Allium cepa L., un peto, cantidades indecentes de servilletas y una absoluta falta de sentido del ridículo. Con estos cuatro ingredientes una Calçotada promete ser un festín de lo más especial. ¿Que para degustar esta cebolleta blanca, tierna y dulce con D.O. propia “Calçot de Valls” hay que ir hasta Tarragona, la meca de esta comida popular? En absoluto.

Jérica, nuestro pequeño pueblo en el Alto Palancia, se ha apuntado al evento y gracias a la Asociación Gastronómica Cantharellus de nuevo organiza una “Calçotada popular” que se celebra el 22 de enero – incluso antes de que se abra de forma oficial la temporada el último domingo de enero en Valls.

Mientras se asan los calçots sobre fuego vivo, los comensales tienen tiempo para prepararse mentalmente a lo que les viene encima: Nada de etiqueta ni de cubiertos ni de manuales de comportamiento. El lema es “manos al calçot”, y cómetelo como puedas.

Una vez están totalmente chamuscados, vamos negros en el sentido de negro, negro, los calçots tradicionalmente se envuelven en papel de periódico, se sirven en una teja caliente y se comen con las manos. Después de haber quitado la capa chamuscada, se unta la cebolla en  una salsa romesco, se estira el cuello al estilo “pelícano” echando la cabeza para atrás, se abre la boca y se intenta meter el calçot de la forma más elegante “pa’ dentro”. Un propósito destinado al fracaso. Y que se sepa: Pedir cualquier artilugio que pueda servir de ayuda en Cataluña se juzga duramente como “una mica pijolero”.

Cuando ya no se distingue el color de las manos de los calçots chamuscados, viene el segundo plato, que también en Jérica consiste en panceta, longanizas, morcilla y chorizos. Desde luego, toda una prueba para cualquier estómago, y desde luego una de las comidas más divertidas. Todo esto se riega con vino, cerveza, café y licores y como postre – ¿qué iba ser? – crema catalana.

¿A qué suena a una experiencia que no habría que perderse? Y para quedar bien no hace falta ser catalán, ni siquiera español. Uno de los récords en la competición del come-calçots más rápido de Valls lo tiene el hijo de padres español-austríacos. En 2002 se zampó ni más ni menos que 3,1 kilogramos – con otras palabras 326 calçots. Sólo uno pudo más y sostiene el récord absoluto: Ramón Forès Sans abasteció su estómago en 1997 en tan sólo 45 minutos con 3,2 kilogramos de calcóts.

Para apuntarse a la calçotada jericana hay tiempo hasta el 19 de enero. Las reservas hay que hacerlas en el número de teléfono 964 129 696 (Café Cochera). La Calçotada vale 20 euros por persona – juegos tradicionales inclusive.

Falta hace

Hogueras, procesiones, baile, carreras de caballos, rollos benditos, carne a la brasa, toros y sobre todo mucha, mucha agua bendita. Hasta el sorteo de un cerdo o como mínimo raciones de otro de la misma especie. Es San Antón y alrededor del 17 de enero casi todos los pueblos del Alto Palancia – y del resto de España, y del resto de Europa, y del … – recuerdan los méritos de ese eremita que nació un día lejano del año 251 en Egipto.

Es el día cuando los curas ven caras que no les suenan para nada, el día de insólitas colas delante de las iglesias y también el día que muchos se acuerdan que tienen animales. Si para recibir la bendición de San Antón, el protector de los animales, antes se arrastraba a cerdos, vacas, burros y demás delante del cura, en la mayoría de los pueblos el panorama ha cambiado drásticamente: Hoy en día desde el hamster hasta el husky, desde el geko hasta el gato se estremecen bajo la bien lanzada ración de agua bendita. Viendo que cada año tan sólo en este país se abandonan más de 100.000 animales domésticos, falta les hace que alguien les eche una mano. Y quién mejor que este santo tan polifacético, patrón de los campesinos y los porqueros, de los animales útiles, pero también de los carniceros…

Caricatura de Wilhelm Busch

Y quién sabe si no nos acordaremos algún día de que San Antón, mucho antes de llegar a la fama como amigo de los animales, fue reclamado y exhortado para curar una temida enfermedad durante el medievo  llamada “Fuego de San Antón”, que en realidad era una intoxicación causada por el así llamado cornezuelo del centeno. Y con lo que nos echan en los campos… puede que falta nos haga alguna mano divina…

Pero esto, desde luego, son pensamientos que se olvidan cuando las hogueras en vísperas del 17 de Enero y durante el fin de semana siguiente “enciendan” Jérica, Caudiel, Navajas, Segorbe, Viver…, cuando los fuegos de San Antón ardan para espantar espíritus malignos, miedos y maldiciones.

Os esperan fiestas con ese sabor auténtico y especial, con el frío necesario para querer arrimarse al fuego, con ese aire de creencias populares y  momentos ancestrales.

GR o El Gran Respiro

¿A quién no le vendrá bien? Sea entre las fiestas que se nos vienen encima o como buen propósito para el año nuevo, o simplemente como gran respiro entre atracones de pavo, pastelitos y polvorones: una caminata. Como escapada ideal os presentamos un nuevo GR,  perfecto para perderse un par de días en otro mundo. Bajo el título “De Pinares a Sabinares” el gran recorrido GR-231 arranca en Jérica para terminar después de 64 interesantes y variados kilómetros en Sarrión en la vecina provincia de Teruel, concretamente en la comarca de Gúdar-Javalambre.

A lo largo de todo el trayecto al caminante le espera un apacible desnivel de 1.200 metros y una naturaleza cambiante y sorprendente. Se anda por las vegas de los ríos Palancia, Manzanera y Albentosa, acompañado por un paisaje caracterizado por chopos, sargales, fresnos y álamos. Después de densos pinares y campos de olivos centenarios en los alrededores de Jérica, Viver y Torás, el panorama cambia notablemente al llegar a El Paúl, Manzanera y Sarrión con sus sabinares y carrascales.

El recorrido está divido en tres etapas de unos 20 kilometros y perfectamente señalizado con sus marcas rojiblancas y paneles explicativos sobre la ruta y los sitios interesantes de cada pueblo por donde pasa. El primer día se camina de Jérica pasando por Teresa a Bejís, el segundo día de Bejís por El Toro a Manzanera y, como última etapa, de Manzanera por Albentosa hasta Sarrión. ¿A qué es una escapada ideal? También en invierno. Aunque muchos árboles han tirado hasta la última hoja, las huertas parecen haberse desnudado y muchas hierbas están hibernando, ahora es el momento de fijarse en los pequeños detalles de la naturaleza.


Cicatrices

“Recuperar la memoria de las víctimas y dignificar el nombre de quienes sufrieron el castigo de mantenerse fieles a la Constitución y a la democracia que representaba una República con vocación europeísta y modernizadora”. Así explicó el periodista y historiador Ramón Martín ante el periódico El Levante una de las metas de su larga y exhaustiva investigación sobre las cicatrices que dejó el franquismo en la comarca del Alto Palancia.

El resultado es el libro titulado “La represión franquista en el Alto Palancia” que el autor presentará el viernes, 10 de diciembre, en Segorbe. Un libro que da nombre a las víctimas, a los fusilados, encarcelados, los que sufrieron los campos de concentración, el exilio, las represalias. Un libro que habla de los maquis, la guerrilla antifranquista que actuó hasta 1952 por los montes de la comarca – en fin, de todos aquellos que defendieron los ideales republicanos, una constitución, la democracia.

La presentación del libro empieza a las 19 horas en el Casino de Segorbe.

Récord sin comparaciones

Hay momentos en la vida que es mejor NO buscar comparaciones. Es el caso de la campaña de la oliva 2010. Porque cuando uno sabe que en la almazara del pueblo este año esperan recoger un millón de kilos de aceitunas, mejor no mencionar nada. Podría pasar algo desapercibido lo que han dado nuestras oliveras de si – y no sería nada justo.


Hemos terminado la recogida y lejos de buscar comparaciones, lo que importa es que hemos batido nuestro propio récord: Hemos aportado 273 kilos de oliva a la gran campaña jericana de este año. Todo orgullosos. En fin, son unas 13 cajas y la despiadada experiencia de que las olivas son más pequeñas de lo que parecen.

Es cierto que a ningún agricultor jericano se le ocurriría hablar de una cosecha que no contara con tres ceros detrás de la cifra, vamos, probablemente ni extenderían las mantas… Pero también es cierto que pocos tratan sus olivas con tanto mimo y las llevan tan limpias a la almazara como nosotros. Algo es algo.



Hay que confesar que nuestra campaña en el último momento parecía hacerse eterna. Los silos de la almazara estaban a rebosar, y mientras se molían, se pesaban, se limpiaban y se transportaban aceitunas por un sinfín de cintas sin parar, la cola de tractores, camiones y particulares pacientes cada vez se hacía más larga. Todo un rito, nadie se ponía nervioso, nadie se quejaba. Campaña “slow”. Ya se sabe, cuando la cosecha es buena la espera es larga.

Después de siete horas de cola y conversaciones sobre dios y el mundo, llegaba nuestro turno: A las 01.05 horas de la madrugada se pesaban nuestras olivas. No podéis imaginaros qué felicidad pueden producir 273 kilos de aceitunas a altas horas de la noche. Por haber terminado por fin, pero también porque dentro de unos días estos frutos brillantes se habrán convertido en ese gran aceite virgen extra tan aromático, tan suave y con su peculiar toque afrutado que encanta a quien lo prueba.

Con la regla de 1 litro por 5 kilos de oliva, nos llevaremos unos 55 litros a casa. Y esto sí que no tiene comparación.


Luces, aromas y sabores

Dicen que la Feria de la Purísima de Segorbe se remonta al siglo XIV y hay que admitir que ha ido adecuándose a tiempos más modernos: Atracciones de feria vertiginosas, un mercadillo con unas 400 “paraetas” desde abrigos peruanos pasando por música, libros y zapatos hasta calcetines de todos los colores y cacerolas multifuncionales determinan el ambiente. Pero también hay para los más nostálgicos y para los que buscan sabores y aromas más auténticos.

Camino hacia la Plaza del Agua Limpia se encuentran estands con figuritas de navidad, con dulces típicos de estas fechas, antigüedades o cerámica de la región. En la plaza misma, tradicionalmente se concentran los artesanos del Alto Palancia ofreciendo  bastones y otros artilugios hechos de madera de olivo, aceite de oliva virgen extra de nuestra comarca, quesos artesanos, ricos embutidos, jamones y dulces. Tampoco falta el aroma a castañas al fuego, a turrón y miel.

La feria se celebra del 5 al 8 de diciembre – un buen plan para coger gusto de las fiestas que vienen…

El gran Olvidado

Que cada vez haya más frutos en el mercado, indiscutiblemente tiene su encanto. Pero no todos están de acuerdo. Hay algunos casi condenados a desaparecer. El membrillo es uno de ellos. Y si no fuese por sus enormes ganas de (sobre)-vivir y su adorable independencia -el membrillero crece sin cuidados en campos abandonados, bordes de caminos y se resiste contra vientos y heladas a admitir que ya es invierno-, seguro que ya no disfrutaríamos de este arbusto-árbol que aún a estas alturas brilla con sus grandes frutos.

Frutos que al sol parecen oro puro.

El membrillo -desde siempre símbolo de amor, felicidad, fecundidad, belleza y perseverencia- atrae con un aroma exquisito, sin embargo… el gourmet lo tiene crudo: El membrillo es difícil de pelar, hay que quitarle su pelusilla y no es comestible en estado natural. Eso sí, aguanta un montón para poder pensar tranquilamente qué hacer con él.

Nosotros este año además de mermeladas y jaleas, hemos probado una nueva receta con el membrillo como protagonista, acompañado de plátano, curry…  ¿El resultado? Un nuevo compañero para el queso.

Si queréis probarlo, encontráis la receta en Sharíqua presenta.


Mermelada de Membrillo

Para esta receta de mermelada de membrillo con un toque exótico, primero hay que preparar un puré de membrillo: Hay que quitar la pelusilla del fruto. Lo mejor es usar un trapo o una esponja suave y luego lavar los frutos bajo un chorro de agua. Acto seguido hay que pelarlos, cortar en cuartos y descorazonarlos. Necesitáis unos 600 gramos de carne de membrillo, que se cubre con agua con un poco de zumo de limón. Se lleva a ebullición y se deja hervir unos 60 minutos hasta que esté blanda. Como último hay que triturarla.

Con la piel y los  corazones del membrillo podéis hacer una estupenda jalea.

Para la mermelada necesitáis:

600 g de carne de membrillo triturada

250 g de plátano pelado

100 ml de agua

1 cucharadita de jengibre rallado

1 cucharadita de curry

30 g de coco rallado

600 g de azúcar

un chorrito de zumo de limón

Se aplastan los plátanos con un tenedor y se mezcla con el membrillo y el resto de los ingredientes. Se lleva a ebullición y se deja hervir durante unos 15 minutos. No dejéis de mover la masa ya que se quema rápidamente. Se pone en botes bien esterilizados y se deja enfriar.

Probarlo con un queso fuerte, que es una combinación divina.