Mermelada para atrevidos


mermelada1_casa rural shariquaComo cambian las cosas. Hace tan sólo un par de siglos, nuestros antepasados admiraban los tomates como meras plantas ornamentales con bonitas bolas rojas y en la vida hubieran dado un mordisco a una de ellas. Con razón. Probablemente habían probado los frutos en estado aún inmaduros, o sea verdes, y con ello se habían tragado un buen susto. Es desde entonces que los tomates verdes tienen mala fama, son considerados venenosos – y en parte lo son.

Contienen solanina, un alcaloide con sabor amargo y posibles consecuencias aún más amargas: La barriga empieza a doler, el intestino sufre y en la cabeza parece haberse instalado un martillo. Hasta la vista se puede nublar después de haber probado de ese veneno natural, que encima es resistente al calor y ni siquiera una buena cocción puede acabar con el. Pero calma. Para envenenarse habría que tomar bastantes tomates verdes, ya que en 100 gramos se calculan unos 32 miligramos de solanina. El peligro de muerte ronda alrededor de los 400 miligramos. No obstante, para no correr riesgos innecesarios se recomienda no comerse más de 100 gramos de tomate verde al día. 

Bien. Visto que uno o dos tomates verdes no enturbian la felicidad, también se entiende el auge que tuvo el inmaduro solanacéo en los últimos años y especialmente gracias a una película divina sobre amistad, emancipación y racismo. Titulada -por una preferencia culinaria- “Tomates verdes fritos” (1991) no sólo fue un exitazo varias veces premiado sino también la reparación de la mala reputación del tomate verde en Europa. Y empezaron a salir recetas como la que hemos elegido hoy para aprovechar nuestras últimas cosechas del “pomum amoris”: Mermelada de Tomate Verde. ¿Te atreves?

Ingredientes: mermelada_casa rural shariqua
1 kg de tomates verdes
1 kg de azúcar
1 vaina de vainilla
1 pizca de jengibre en polvo
1 cucharadita de piel rallada de limón y naranja (¡ecológicas!)

Primero hay que pelar los tomates y triturarlos un poquito. Se meten,  con todos los demás ingredientes, en una olla y se calienta sin dejar de mover. Dejar hervir unos 20 minutos y hacer la prueba si ya ha espesado bastante: Dejar caer unas gotas en un plato recién sacado del congelador. Si las gotas no corren, ya está la mermelada lista para meter en botes bien esterilizados. 

Y ojo: Aunque esté buena, recordad que no conviene comerse todo un bote de golpe ;-).

La flor fantástica

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Al final de este discurso habrá mermelada. Prometido. Pero antes es difícil no hablar de uno de sus ingredientes, de una de las flores más versátiles y sorprendentes: la flor de lavanda. En estos meses, no sólo nos alegra la vista en forma de pequeños arbustos con tallos finos y bellas flores azul violeta. No sólo perfuma el ambiente de forma generosa sosegando a cualquiera con su aroma. La lavanda también es un multitalento innato.

Es la esencia base de muchos perfumes, aromatiza armarios y de paso ahuyenta la polilla, sirve como insecticida ecológico y alivia las picaduras. La abadesa, profetisa y médica  Hildegarda de Bingen (1098-1179) además la aconsejaba contra los piojos. La lavanda es conocida como una planta del alma que fomenta las ganas de vivir cosas nuevas, que aclara los pensamientos, tranquiliza y calma los nervios. En la aromaterapia sirve como remedio contra el estrés, la migraña y el insomnio. En efecto, unas gotitas de lavanda en la almohada inducen al sueño desde hace milenios. Si, según otra creencia popular, unas flores entre las sábanas realmente sirven para que parejas no discutan…, habrá que probarlo. 

Bañarse con aroma de lavanda quita el cansancio, los nervios y las agujetas. Aceite con lavanda por su parte ayuda en la cura de pequeñas heridas, golpes e infecciones.

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Con tantas bondades sólo cabe esperar que la mística de Bingen se equivocara en otro de los efectos de esta planta aromática: Ella la llamó también “Hierba de la Virgen” ya que según ella ahuyentaba pensamientos impuros y era antiafrodisíaca. Que, por otra parte, no explicaría su éxito en los perfumes…

Bueno, también las profetisas erraban, así que probemos las flores de lavanda como condimento para una deliciosa mermelada de albaricoque.

Los ingredientes:
1 kg de albaricoques
5 cucharaditas de flores de lavanda (ecológicas y recolectadas por la mañana cuando retienen mejor el aroma)
700 g de azúcar
un poquito de zumo de limón

Preparamos los albaricoques en la noche anterior. Los lavamos, pelamos y cortamos finamente. Mezclamos la fruta con el azúcar y la dejamos macerar unas 12 horas en el frigorífico. 

Se añade el azúcar y el zumo de limón y se pone a hervir. Dejar hervir unos 20 minutos, dando vueltas de vez en cuando. Como último añadir las flores de lavanda y poner la mermelada rápidamente en botes bien esterilizados. 

Las recetas de la abuela

naranja_casa rural shariquaCuando alguna receta hace honor a las sabidurías culinarias de la abuela, enseguida retrocedemos un siglo imaginando una cocina calentada con leña y grandes cazuelas cuyo contenido se movía con paciencia, a veces durante horas, para conseguir esos sabores tan ricos y únicos. Es la famosa cocina “a fuego lento” que parece haberse quedado con las abuelas, porque, claro, en aquel entonces ellas aún tenían tiempo para… Y habría que preguntarse, ¿seguro que lo tenían? En tiempos sin cocinas modernas, sin lavavajilla, ni lavadora, ni congelador, ni grandes frigoríficos, en tiempos sin coche, ni teléfono, ni mensajero, ni recetas por internet…

Así que, puede que hurgando un poco se encuentre ese tiempo perdido para hacer alguna receta “a la abuela”. Como nuestra Mermelada de Naranja. Como en todas esas recetas con ingredientes bien medidos y experiencias invaluables, el resultado es… para comérselo.

Los ingredientes: 

1 kg de naranja ecológica
1 kg de azúcar
agua
paciencia

Hay que lavar las naranjas bajo agua caliente, secarlas bien y trocearlas. Se pasan por la batidora para que la piel quede reducida a trocitos según gusto. Se puede dejar a trocitos grandes tipo tropezones o casi como puré. Acto seguido hay que añadir 2 litros de agua, taparlo y dejar en un lugar fresco durante 24 horas. 

Al día siguiente se pone a hervir y se deja cocinar a fuego lento, lento durante aproximádamente  una hora y media. Y otra vez a tapar y a descansar otras 24 horas. 

Cómo último se añade un kilo de azúcar y se pone a hervir de nuevo. Dejarlo a fuego lento durante unos 90 minutos hasta que empieza a espesar un poquito. Moverlo de vez en cuando para que no se queme.

Meterlo en botes bien esterilizados, ponerlos boca abajo durante 5 minutos y listo. Mermelada de Naranja a la Abuela que viene con un regalito gratis: Se te habrá llenado toda la casa de un aroma irresistible a naranja y azahar… 

Mermelada de Rosas

rosa3_casa rural shariquaEs una de las mermeladas que más cuesta. No por el tiempo de preparación, ni por los costes de los ingredientes. No. Es que duele en el alma cortar nuestras rosas justo cuando están en su mejor momento. Así que para que sea algo más llevadero, conviene elegir un día cuando el cielo se pone gris, el viento levanta y se puede prever que con una meteorología tan adversa las flores de todas formas sufrirían y se echarían a perder…

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Para hacer esta mermelada de pétalos de rosa hay varias formas y distintos gustos, una condición, sin embargo, le es común a todas las recetas: Se deben elegir rosas olorosas (de esas que te quitan el sentido) y además ¡deben ser totalmente ecológicas, o sea, que no hayan visto nada químico en su vida!

Se necesitan los siguientes ingredientes:

– los pétalos de unas 10 – 15 rosas grandes
– 700 g de azúcar
– zumo de limón
opcional:
– 200 g de frambuesa
– vainilla en rama
– vino rosado o tinto

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Y ahora, manos a las diferentes formas de prepararla: Por ejemplo, la clásica: 

Lavar los pétalos – mejor sumergirlos rápidamente una o dos veces en agua y dejar secar un poco – y quitarles la parte blanquecina. Ponerlos en 800 ml de agua y calentar. Cuando rompa a hervir, quitarlos del fuego y dejar enfriar. Colar el agua-rosa y poner a hervir de nuevo. Esta vez con el azúcar y un buen chorrito de limón. Si gusta, se puede añadir vainilla en rama. Se deja hervir unos 20 minutos y a rellenar botes bien esterilizados con la mermelada. Ponerlos boca abajo unos 5 minutos y guardar en un lugar seco y oscuro. 

Primera alternativa: En vez de sólo agua, también se puede sustituir 250 ml por vino rosado o tinto. 

Segunda alternativa: Añadir frambuesa – hhhmmm. Huele que seduce.

Tercera alternativa: Esta vez se machacan los pétalos añadiendo poco a poco la mitad del azúcar. Se pone a hervir con el agua, el chorrito de limón y el resto del azúcar durante unos 20 minutos. También aquí viene bien el toque de vainilla. 

PD: Para que espese mejor, podéis añadir unas pieles de manzana que contienen mucha pectina. Al final de la cocción se quitan. 

Higo especia(l)

Con especias como alholva, también llamado fenogreco y científicamente conocido como “Trigonella foenumgraecum“, con harina de mostaza y comino está claro que esta mermelada de higo va a salir muy especial. Y el momento casi lo requiere, ya que faltan pocos días y ya no quedará ningun higo en el árbol. Así que hay que aprovechar y probar cosas nuevas. La mermelada que os sugerimos hoy es ideal para acompañar con quesos.

Los ingredientes:
400 g de higos
400 g de melocotón
200 ml de zumo de manzana
1 cucharadita de harina de mostaza
1 cucharadita de alholva
1/2 cucharadita de comino (o, para quienes no gustan su sabor fuerte, 1 cucharadita de ajenuz)
30 ml de vinagre de balsámico
600 g de azúcar
1/2 cucharadita de ácido cítrico

Después de haber pelado higos y melocotones, se pasan por el triturador. Se mezcla con las especias – si se usa comino, tostarlo un poquito antes -, el azúcar y el ácido cítrico y se pone a hervir. Acordaros de no dejar de mover la masa ya que al higo le gusta “quemarse”. Después de unos 15 mintos hacer la prueba si ya está espesando (dejar caer unas gotas sobre un plato recién sacado de la nevera y si no “corre” está perfecta) y como último añadir el vinagre de balsámico. Meter todo en botes bien esterilizados y a disfrutar!

Mermelada de Mora

Tal y como amenazamos, ahí va: Abrimos nuestro “MM” -el mes de la mora- con un montón de recetas y consejos que esperamos os sean útiles. Antes que nada: Ya se está acabando la cosecha, o sea, hay que salir al campo como sea para abastecerse para el resto del año. No, no vale coger cualquiera, las moras deben ser profundamente negras y brillantes, que es cuando más jugosas están.

Y para tener moras todo el año, nada mejor que lavarlas, secarlas y congelarlas. Así, por ejemplo, podéis hacer mermelada de mora y pera con tomillo hasta el verano que viene…

Los ingredientes:
750 g de mora
25o g de pera
una cucharadita de hojas de tomillo
700 g de azúcar
un poco de zumo de limón

Pelar las peras y cortarlas finamente. Mezclar con las moras y añadir el azúcar. Dejar reposar unas 8 horas para que suelten su jugo. Meter en un cazo, añadir el zumo de limón y poner a hervir unos 15 a 20 minutos. No dejéis de mover la masa ya que se puede quemar. Para comprobar si ya está espesando la mermelada, poner unas gotas sobre un plato recién sacado del congelador: Si la gota no “corre”, la mermelada está perfecta. Añadir el tomillo y poner en botes bien esterilizados.

Mermelada de higo blanco

Es como si le faltaran hojas y ramas a nuestra higuera blanca* que este verano no para de producir sus seductores frutos, especialmente aromáticos y dulces. Así que manos al cazo y a hacer mermelada. ¿Qué os parece una de higos blancos, peras y cardamomo? Aquí van los ingredientes:

700 g de higo blanco
300 g de pera
600 g de azúcar
1 poco de zumo de limón
unas cuantas semillas de cardamomo, anteriormente tostadas y machacadas (ojo!! el cardamomo es muy aromático, así que no os paséis!)

Para la elaboración pelar los higos, y – según el tamaño – cortar por la mitad o cuartearlos. Pelar las peras y cortarlas muy finas. Poner todo en un cazo, añadir el azúcar y el zumo de limón y poner a hervir. No dejéis de mover ya que se quema fácilmente. Después de unos 15 minutos podéis hacer la primera prueba para ver si ya empieza a espesar: Dejar caer unas gotitas de la mermelada en un plato recién sacado del congelador y si no “corre”, la mermelada ya está lista.

Añadir el cardamomo y meter en botes bien esterilizados.

*PD: Con el higo blanco tuvimos una de nuestras primeras iluminaciones agrícolas. Confesémoslo. Cuando nos metimos en el mundo de la huerta, el primer año no nos explicábamos cómo dos higueras separadas por menos de 5 metros podían ser tan distintas: Mientras una ya estaba en plena producción, los frutos de la otra casi no cambiaban de aspecto. Es más, se esforzaban en no ponerse morados y preferían podrirse  antes de madurar. Pues bien, internet y un libro de botánica nos revelaban el secreto:  No sólo existen higos morados sino también blancos, no sólo los hay a finales de verano, sino en caso de tener una “brevera” hay hasta dos cosechas – primero en primavera las brevas, más tarde los higos – y lo peor…  que habíamos perdido nuestra primera cosecha de higos blancos, aún más aromáticos que sus parientes morados. Cosas de campo.

Mermelada de Sandía

Sabe a sandía, sabe a verano, sabe a más… Hemos hecho una mermelada de sandía con un toque de menta y Blue Curaçao que no sólo es un buen inicio para un buen desayuno, sino también combina perfectamente con yogur, helado o como relleno de un pastel. Si queréis probarla, aquí van los ingredientes:

1 kg de sandía
800 gr de azúcar
zumo de limón
hojas de menta
Blue Curaçao

 

Preparar la carne de la sandía quitando todas la pepitas y cortándola en cubitos pequeños. Mezclar con el azúcar y dejar reposar de 8 a 10 horas para que suelte el agua. Poner a hervir y dejar cocer de 30 a 40 minutos a fuego lento. ¡No olvidéis moverla! Para probar si ya está espesando, poner unas gotitas en un plato recién sacado del congelador. Si la gota no se desliza, la mermelada está perfecta. Antes de ponerla en botes bien esterilizados, echar la menta finamente picada y un vasito de Blue Curaçao. Poner los botes boca abajo durante unos 5 minutos.

Mermelada de Fresas

Ya llevan tiempo en el mercado pero como Jérica no es Huelva, nosotros acabamos de cosechar nuestras primeras fresas. Tardías, pero eso sí, más dulces imposible. Y qué mejor momento para probar una nueva mermelada. Os presentamos: Mermelada de fresas con albahaca. Necesitáis los siguientes ingredientes:

1 kg de fresas
750 g de azúcar
1 chorro de zumo de limón

1 pizca de pimienta blanca

1 pequeño manojo de albahaca fresca

Para la preparación se lavan y se cortan finamente las fresas. Se mezclan con el azúcar y se llevan a ebullición. Se echa el zumo de limón y la pizca de pimienta. Dejar cocer a fuego fuerte y sin dejar de mover unos 20 o 25 minutos. Para saber si ya está espesando, echar unas gotitas de la mermelada en un plato frío recién sacado del congelador. Si espesa enseguida, la mermelada está lista, si no, hay que dejarla un ratito más. Antes de meterla en botes bien esterilizados se añade la albahaca finamente cortada. Y listo.

Mermelada de Membrillo

Para esta receta de mermelada de membrillo con un toque exótico, primero hay que preparar un puré de membrillo: Hay que quitar la pelusilla del fruto. Lo mejor es usar un trapo o una esponja suave y luego lavar los frutos bajo un chorro de agua. Acto seguido hay que pelarlos, cortar en cuartos y descorazonarlos. Necesitáis unos 600 gramos de carne de membrillo, que se cubre con agua con un poco de zumo de limón. Se lleva a ebullición y se deja hervir unos 60 minutos hasta que esté blanda. Como último hay que triturarla.

Con la piel y los  corazones del membrillo podéis hacer una estupenda jalea.

Para la mermelada necesitáis:

600 g de carne de membrillo triturada

250 g de plátano pelado

100 ml de agua

1 cucharadita de jengibre rallado

1 cucharadita de curry

30 g de coco rallado

600 g de azúcar

un chorrito de zumo de limón

Se aplastan los plátanos con un tenedor y se mezcla con el membrillo y el resto de los ingredientes. Se lleva a ebullición y se deja hervir durante unos 15 minutos. No dejéis de mover la masa ya que se quema rápidamente. Se pone en botes bien esterilizados y se deja enfriar.

Probarlo con un queso fuerte, que es una combinación divina.