Hay que mojarse

Abrimos temporada – y no para mojarse sólo los pies: Con la noche de San Juan a punto de caer y un fin de semana que promete ser digno del inicio del verano ha llegado el gran momento de dos grandes tesoros: El momento de nuestros ríos, el Palancia y el Mijares, que con sus preciosas pozas, sus cascadas y sus rincones escondidos y mágicos prometen un baño de lo más especial. Momentos refrescantes al paso de los ríos por Bejís, Teresa, Viver o Jérica y  por Montanejos con sus famosos baños de la reina.

Para los más atrevidos, el Palancia, que durante todo el verano no piensa calentar sus aguas ni un grado y debe estar acostumbrado al saludo que le espera cuando la gente lo conoce por primera vez: Al meter el pie no hay quien no lance un grito estremecedor.

Eso sí, se sale de lo más renovado.

Revitalizantes son también los baños en el río Mijares – aunque en este caso por las cualidades minero-medicinales de las aguas.
Dicen que son bicarbonatadas, cálcicas, sulfuradas y carbogaseosas. En otras palabras oligometálicas de mediana mineralización o sulfatado-magnésicas bicarbonatado mixtas. Para entendernos: Son aguas buenas para la piel, usadas para tratamientos de afecciones reumatológicas y respiratorias, grandes ayudantes de la digestión.

Y lo mejor: Nacen todo el año a una temperatura constante de 25 grados. Así el río Mijares en pleno invierno parece una bañera gigante, en verano, cuando el Mediterráneo ya no refresca nada, garantiza un revitalizador chapuzón. Y todo eso envuelto en un paisaje de ensueño. ¿Qué más se puede pedir?



Una hora – nada más

Una hora, a veces no hace falta más para olvidarse de un día agotador, una semana ajetreada. Es suficiente para llenarse de energía, aire fresco, aromas y colores. Tan sólo una hora de las 24 que tiene el día, el tiempo que el otro día nos bastó para dejarnos encantar por uno de los paseos más mágicos del Alto Palancia: el sendero por la ribera del río Palancia en el paraje de los Cloticos de Bejís. Ahí, donde nace ese agua tan buena y donde aún se encuentra naturaleza en estado puro. Un pequeño paraíso. El mundo del murmullo continuo del agua, de cascadas y preciosas pozas.


60 minutos para dejarse seducir por los olores y colores del otoño, por las hojas variopintas de álamos, fresnos y avellanos, de sauces, chopos, olmos  y cornejos. Una hora para contemplar las últimas flores de estas plantas valientes dispuestas a desafiar al invierno que viene. Un mundo de colores que hace que una hora se convierta en una des esas pequeñas eternidades.




¡¡¡Agua a la vista!!!

Evidentemente, estos días de calor inhumano no son para emprender grandes caminatas. Pero dispuestos a levantarse con las gallinas, el “paseo” que dimos el otro día, incluso con estas temperaturas, es genial. ¿Por qué? Porque no sólo ofrece encantadoras vistas, ofrece casi todo el rato ¡¡¡vistas al agua!!! Y también incluye ducha de pantano y baño en aguas termo-medicinales gratis. ¿Dónde? En la vecina Montanejos que elegimos para una caminata de unos 8 kilómetros llamada “Sendero de Los Estrechos”.

Después de unos 2 kilómetros de llevadero ascenso, llegamos arriba de la pared del estrecho que abre paso al río Mijares. Desde arriba se aprecian los caminos caprichosos que se busca el agua y que seducen también a los amantes del barranquismo y del kayak. Al otro lado se divisan los distintos miradores que hacen parar el tránsito de muchos viajeros entre Puebla de Arenoso y Montanejos.

Acercándonos a la presa del embalse de Arenoso, el aliviadero del embalse ese día nos recibió con un generoso chorro de agua, que a mitad de la caminata nos pareció una ducha divina. A partir de entonces el camino nos llevó por un precioso bosque en la falda del pico del Morron y del Colladilla, enganchando al Sendero de la Bojera y llegando ya al esperado fin: un baño deliciosamente refrescante en “Los Baños de la Reina” donde el río Mijares entre las impresionantes paredes del estrecho se convierte en un pequeño lago paradisíaco.

¿Ahora no tienes tiempo para recorrer nuestros pasos? No importa, ya que el agua termal sale a unos 25 grados, en los Baños de la Reina te puedes bañar hasta bien entrado el otoño. Irresistible, ¿a qué sí? Además, según las leyendas, estas aguas medicinales prometen eterna juventud y belleza…