Antes que nada que conste: No cocinamos gatos. No se cocina en esta cazuela desde hace años. Y Lilo, la bella durmiente, no es amiga de ofrendas. Simplemente, es nuestra gata que más se empeña en buscar sitios especiales para echar la siesta.
Y de estos sitios lógicamente encuentra un montón a lo largo de la finca – y sospechamos que fuera de ella también. Preferentemente deben ser lugares donde ella apenas cabe, lugares “modelo cueva camuflada”, lugares cómodos y fresquitos o lugares con aires de altura. Vamos, felizmente felina y capaz de sorprendernos – o asustarnos – cada vez de nuevo.
Y claro, si la despiertas mal, tiene un genio…
No, tranquilos, es broma. Los dientes tipo león sólo se deben a la lentitud de nuestra cámara. El bostezo, sin embargo, es de verdad.












