Desde Sharíqua, en un radio de 20 kilómetros, se llega en pocos minutos en coche a pueblecitos pintorescos, que hablan de la historia de la región.

El pasado árabe se revive en pueblos como Vall de Almonacid, Almedíjar o Aín con sus muros vetustos, su casas blasonadas y las ruinas de castillos y torres. El tiempo pasa volando visitando los pequeños museos de la zona como el museo del agua y etnológico de Bejís o el museo de arte y historia de Jérica, en las cuevas prehistóricas de El Sargal en la vecina Viver o visitando los castillos árabes y sus torres de vigilancia.

A tan sólo 10 km de Jérica se encuentra Segorbe, identificada por los historiadores como la Segóbriga romana. La ciudad invita a un viaje a través de la historia. Gracias a su larga tradición como sede episcopal Segorbe sobre todo destaca por sus importantes iglesias y sus tesoros de arte religioso. Pero también se siente orgullosa de su pasado medieval: muros, torres o el acueducto nos hablan de ello. Y no hay que olvidar sus famosas fiestas patronales con la entrada de toros y caballos.

Desde luego, descubrir la zona despierta las ganas de comprar artesanía tradicional y productos típicos de la región. Cántaros y lebrillas de Segorbe y Altura, bastones laboriosos de Almonacid; miel, jamón, embutido o especialidades de panadería son tan sólo unos pocos de los recuerdos bonitos para llevarse.