¿Qué serían unas vacaciones sin descubrir nuevos sabores con la gastronomía regional?

En el Alto Palancia la comida tradicional y casera está garantizada. El aroma de los embutidos típicos, las ollas rústicas, los platos de cordero, conejo y aves silvestres sale por las ventanas de las casas del pueblo e incita a buscar el restaurante más cercano.

Se cocina con buenos ingredientes y consistencia, como en la vecina Aragón, y además se emplea el reconocido aceite de oliva de la región. El "amor… al fuego lento" seguro que nos gana por el estómago.